En el deporte popular son notorios los avances, continuamente se desarrollan carreras atléticas que cumplen y rebasan sus metas de participación, existe un público asiduo a los paseos ciclistas, se multiplican las activaciones físicas, entre otras estrategias que cumplen con esa parte de los propósitos deportivos en la entidad, sin embargo en el alto rendimiento, específicamente en la Olimpiada Nacional, nuevamente los resultados fueron a la baja para la entidad.
Este día concluye la edición 2015 de la máxima justa deportiva del país y mientras el nuevamente ganador Jalisco da cuenta de que volvió a romper su marca de preseas y otras entidades también reflejan sus avances en los resultados, Hidalgo no estuvo ni cerca del logro anterior, cuando la premisa de cada año es superar lo alcanzado.
En el 2012 la delegación hidalguense logró una actuación sobresaliente con 24 preseas de oro que le permitieron colocarse en el lugar 20 del medallero general, en el que también sumó 25 de plata y 35 de bronce para un total de 84, gracias a lo cual superó a Chiapas que también tuvo 24 primeros lugares.
En esa edición tres disciplinas, tiro con arco, judo y vela, pusieron más del 50 por ciento de las preseas totales y también más de la mitad de los oros, en una sola de ellas, es más, un solo competidor aportó la sexta parte de metales dorados, Alder Belausteguigoitia Fierro en vela subió a lo más alto del podio en cuatro ocasiones.
“Las reglas han cambiado, en algunos deportes ya no se da la misma cantidad de medallas que antes, se compactan pruebas” es parte de los argumentos que han dado en su momento las autoridades deportivas en la entidad ante la disminución de los logros, sin embargo las entidades fuertes van cada vez por más.
En la Olimpiada 2013 Hidalgo bajó en el número de oros, pero aumentó la cosecha total, al quedar con una veintena de preseas áureas, 28 de plata que implican haber llegado a una final menos que el año anterior y haber perdido tres más, con 41 de bronce que completaron las 89.
El judo recuperó su posición de honor en esa competencia, pero tuvo muy cerca a los exponentes de tiro con arco y a los de luchas asociadas, por supuesto comandados por Alejandra Romero Bonilla y el regreso de Misael Soto Escorcia que conquistaron oros.
Este hecho pone sobre la mesa una de las causas en la disminución de las preseas en cada edición, que los resultados se han colgado de una generación excepcional de deportistas, que por supuesto se agota en la Olimpiada aunque pasen a otros ámbitos, pero para la justa nacional no se han generado nuevas camadas con la suficiente fuerza para emular los niveles de sus antecesores.
El año pasado las medallas de Hidalgo tuvieron una drástica caída de 20 en el total, y dos en las de oro, así que con 18, 25 y 26 para sumar 69, le alcanzó para colocarse en el lugar 22, justo debajo de Nayarit, entidad a la que Hidalgo tuvo dos lugares abajo en 2012, le ganó por uno en 2013 y ahora ya está por encima.
También en la edición 2015 los nayaritas se pusieron arriba de los hidalguenses, con 17 y 16 medallas de oro, respectivamente. Hidalgo tiene además 13 de plata y 25 de bronce para un total de 54, logro similar y en el que se ha mantenido una delegación como la Universidad Nacional, por poner un comparativo.
En los próximos días las autoridades darán un balance oficial sobre estos resultados y en su análisis deberán incluir el trabajo de las asociaciones, que por lo pronto en la Olimpiada 2015 la deficiencia en la de béisbol dejó a la entidad sin dos posibilidades de medallas y con un antecedente de menos vergonzoso.
