La presidenta de la Football Association (FA) de Inglaterra, Debbie Hewitt, solicitó al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, que entregue documentación relacionada con dos decisiones que han generado cuestionamientos dentro del organismo: el abandonado proyecto para permitir inversión privada en los negocios vinculados al Mundial y el manejo de la sanción al delantero estadounidense Folarin Balogun.
Hewitt, quien además es vicepresidenta de la FIFA y miembro de su Consejo, envió una carta a Infantino y al secretario general Mattias Grafström en la que pidió que la información sea presentada antes de la próxima reunión del Consejo, prevista para el 15 de octubre.
Uno de los puntos centrales es FIFA Forward Enterprise (FFE), propuesta presentada por Infantino durante el verano y posteriormente retirada tras recibir críticas de distintas confederaciones.
El proyecto contemplaba crear una entidad encargada de las operaciones comerciales y de eventos de FIFA, incluidos los Mundiales masculino y femenino, y permitir la entrada de inversionistas privados mediante la venta de una participación minoritaria de hasta 20 por ciento. FIFA había valorado la compañía en alrededor de 20 mil millones de dólares y estimaba que la operación podría captar hasta 4 mil 200 millones.
UEFA, la Confederación Asiática y Concacaf estuvieron entre los organismos que cuestionaron la propuesta. La FIFA sostuvo entonces que conservaría el control sobre la compañía y que los recursos obtenidos serían reinvertidos en el desarrollo del fútbol.
Hewitt ahora solicita una revisión independiente del proceso y acceso a la documentación utilizada para desarrollar el proyecto. La petición llega un día después de que FIFA confirmara que una evaluación de la propuesta retirada será presentada a su Consejo, aunque no detalló públicamente quién realizará dicha revisión.
El caso Balogun también entra en la petición
El segundo asunto señalado por la dirigente inglesa está relacionado con la sanción de Folarin Balogun durante el Mundial de 2026.
El delantero de Estados Unidos fue expulsado durante la victoria 2-0 frente a Bosnia y Herzegovina en dieciseisavos de final, lo que inicialmente implicaba un partido de suspensión y lo habría dejado fuera del encuentro de octavos ante Bélgica.
La situación cambió después de que el entonces presidente estadounidense Donald Trump contactara a Infantino y solicitara que se revisara el caso. Posteriormente, el Comité Disciplinario de FIFA mantuvo la tarjeta roja, pero aplazó durante un año los efectos de la suspensión, lo que permitió a Balogun disputar el partido ante Bélgica.
Infantino reconoció públicamente la conversación con Trump, pero sostuvo que explicó al mandatario que el asunto estaba en manos de los órganos judiciales independientes de FIFA. El organismo afirmó que la decisión disciplinaria se tomó de forma autónoma y con base en sus reglamentos.
La determinación generó críticas de UEFA y de la Federación Belga, que cuestionaron la consistencia del procedimiento disciplinario. Hewitt solicita ahora una explicación por escrito y la documentación relacionada con la decisión.
La carta de la presidenta de la FA se suma a una serie de cuestionamientos recientes sobre la forma en que FIFA ha manejado decisiones comerciales y disciplinarias.
Hewitt también planteó preocupaciones relacionadas con la gobernanza interna del organismo. La solicitud llega mientras varias federaciones europeas han cuestionado el proyecto FFE y mientras FIFA se prepara para discutir su revisión en la reunión del Consejo de octubre.
Hasta el momento, FIFA no ha emitido una respuesta específica a la carta de Hewitt.
Por ahora, la dirigente inglesa busca que ambos expedientes, el proyecto de inversión privada y el caso Balogun, sean conocidos por los integrantes del consejo antes de su próxima reunión, con el objetivo de que exista una explicación formal sobre cómo se tomaron ambas decisiones.

