Por: Diego Herrera
Las semifinales de una Copa del Mundo suelen ser escenarios donde el margen de error desaparece y cada decisión puede cambiar la historia. Argentina e Inglaterra protagonizaron un duelo que respondió a esa lógica: intenso, táctico y cargado de tensión durante más de noventa minutos. Cuando parecía que el tiempo se agotaba para la Albiceleste, el vigente campeón encontró la forma de levantarse y sellar su boleto a la final del Mundial de 2026, donde enfrentará a España en busca del bicampeonato.
Inglaterra salió decidida a imponer condiciones. La presión alta de los dirigidos por Thomas Tuchel complicó desde el inicio la salida argentina, obligando al conjunto de Lionel Scaloni a jugar incómodo y lejos del arco rival. Los primeros minutos estuvieron marcados por las faltas y la fricción, en un partido donde el ritmo se rompía constantemente y ninguna selección lograba imponer su futbol.
Con el paso del tiempo, los ingleses mostraron una versión más vertical, mientras Argentina apostaba por la paciencia. Sin embargo, ni las transiciones ofensivas ni la pelota detenida encontraron un protagonista capaz de desequilibrar el encuentro. El descanso llegó con el marcador intacto y la sensación de que un solo detalle terminaría inclinando la balanza.
La segunda mitad ofreció un partido mucho más abierto. Julián Álvarez fue el primero en romper el guion con dos remates consecutivos, el primero contenido por Jordan Pickford y el segundo apenas desviado. Era el aviso de una Argentina que comenzaba a despertar.
Pero el golpe lo dio Inglaterra. Al minuto 55, Harry Kane filtró un gran pase para Morgan Rogers, quien envió un centro preciso que Anthony Gordon convirtió en el 1-0 con una llegada desde segunda línea.
La respuesta argentina fue inmediata. Giuliano Simeone estuvo cerca del empate tras un contragolpe, pero Djed Spence apareció con una barrida providencial para evitar el mano a mano frente a Pickford. Scaloni reaccionó desde el banquillo con el ingreso de Nicolás González, cuyo juego aéreo comenzó a incomodar a una defensa inglesa que, con la ventaja, decidió replegarse y ceder la posesión. A partir de ahí el encuentro cambió completamente de dueño. Argentina adelantó líneas y convirtió el área rival en un constante bombardeo de centros y remates. Pickford sostuvo la ventaja con una espectacular atajada sobre la línea al minuto 68 y, poco después, el poste evitó el empate tras un sólido cabezazo de Alexis Mac Allister.
La insistencia tuvo recompensa al minuto 85. Enzo Fernández recibió fuera del área y, con la serenidad de quien entiende el peso del momento, colocó un disparo junto al poste para vencer por fin al arquero inglés e igualar el marcador.
El empate no conformó a la Albiceleste. Mientras Inglaterra resistía cada vez más cerca de su portería, Argentina siguió atacando convencida de que la remontada era posible. Ya en tiempo de compensación, un disparo de Mac Allister volvió a estrellarse en el poste, pero esta vez el rebote encontró a Lionel Messi, quien asistió con precisión a Lautaro Martínez para empujar el balón al fondo de la red y completar la remontada.
Los últimos minutos fueron un intento desesperado de Inglaterra por rescatar el empate, pero Argentina defendió la ventaja con oficio hasta escuchar el silbatazo final.
Con el triunfo por 2-1, la selección de Lionel Scaloni disputará una nueva final mundialista y tendrá frente a España la oportunidad de defender con éxito la corona conquistada en Catar 2022. Porque los campeones no siempre ganan con comodidad; a veces, también escriben su historia aprendiendo a sufrir.

