En la comunidad indígena Náhuatl de Acozacán, perteneciente al municipio de Chilapa, en la Montaña baja de Guerrero, poblados piden auxilio al gobierno federal, ante la guerra entre el grupo delictivo Los Ardillos y Los Tlacos, que han quemado viviendas, acatado con drones y disparos de armas de grueso calibre contra la población, sembrando el terror en su intento por apoderarse del territorio.
En medio del llanto de mujeres y niños, un dirigente indígena, grabó un video que fue difundido en redes sociales y enviado a los medios de comunicación, donde señalan que el grupo delictivo de los Ardillos, han asesinado al menos a 76, desaparecido a 25, desplazado a 96 y herido a 6 de los habitantes de esa comunidad apartada.
En su mensaje a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, con voz angustiante, exclamó: “No queremos más discursos, nos están matando, paren esta masacre”. Entre otras cosas, también ha mencionado que existe actualmente desplazados por la violencia de este grupo criminal, indígenas de las comunidades de Tula, Acahualco, Chichihualco entre otras.
En la conferencia mañanera de este martes, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, confirmó que la confrontación entre los grupos criminales “Los Tlacos” y “Los Ardillos” provocó el recrudecimiento de la violencia y el desplazamiento de 96 personas en la región de Chilapa, en la sierra de Guerrero.
Durante ‘La Mañanera’, el funcionario explicó que el Gabinete de Seguridad mantiene presencia permanente en la zona y confirmó que la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, acudió personalmente para atender la situación.
Harfuch señaló que desde el inicio del conflicto existe presencia de elementos de la Guardia Nacional, Ejército y autoridades estatales, aunque reconoció que la situación continúa siendo delicada debido al riesgo que enfrentan habitantes de las comunidades afectadas.
“Es muy delicado y es importante que sepan que la autoridad está para preservar y proteger a la ciudadanía”, afirmó García Harfuch.
El titular de Seguridad explicó que el despliegue de fuerzas federales debe realizarse bajo condiciones que eviten poner en peligro a civiles, ya que existen actores armados que podrían responder con nuevas agresiones.
Por ello, indicó que actualmente las autoridades priorizan el diálogo para establecer una nueva base de operaciones dentro de la región afectada, mientras continúan los patrullajes y operativos de seguridad.
“Sí hay presencia de Guardia Nacional, del Ejército y de autoridades estatales y ahora se está dando prioridad al diálogo para establecer una base de operación más dentro de la zona”, agregó.
Desde el pasado 6 de mayo, el Consejo Indígena y Popular del Estado de Guerrero «Emiliano Zapata» (CIPOG-EZ) advirtió que la violencia estaba escalando. Sin embargo, el punto crítico llegó el fin de semana, cuando hombres armados irrumpieron en Tula, Xicotlán y Acahuehuetlán.
De acuerdo con los afectados, los integrantes de Los Ardillos, generan la violencia, para que los indígenas abandones sus comunidades y entonces se apoderen del territorio. Pero su ambición va más allá de eso, buscan expandir su dominio desde la región de la Montaña hacia el centro del estado para actividades de extorsión, narcotráfico y control de recursos.
Pese a que el grupo criminal gozan de poseer armas de grueso calibre, no han podido desplazar en su totalidad a los pueblos, pues existe una resistencia comunitaria de las comunidades nahuas organizadas en la policía comunitaria y el CIPOG-EZ que se oponen a la entrada del grupo, lo que ha generado un ciclo de violencia que suma ya 76 asesinados y 25 desaparecidos desde 2019.

