La frágil tregua regional entre Estados Unidos e Irán se ha roto, con ambas naciones intercambiando ataques en el estratégico estrecho de Ormuz, a solo un día de cumplirse un mes del alto al fuego. Tanto Washington como Teherán se culpan mutuamente de iniciar las hostilidades, lo que ha generado una escalada de tensión en la región.
El presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó que las fuerzas de su país resultaron ilesas tras un ataque fallido contra tres destructores estadounidenses que cruzaban el estrecho de Ormuz. Según Trump, misiles lanzados contra sus buques fueron derribados. Previamente, el Comando Central estadounidense comunicó haber atacado centros de mando y control e instalaciones militares iraníes en respuesta a un ataque con misiles, drones y embarcaciones rápidas por parte de Teherán contra los destructores USS Truxtun, USS Rafael Peralta y USS Mason.
Por su parte, el Ejército de Irán denunció que Estados Unidos violó el alto al fuego con un ataque sobre dos embarcaciones cerca del estrecho de Ormuz, una de ellas un petrolero iraní, y aseguró haber lanzado andanadas contra barcos militares estadounidenses en respuesta. Portavoces del Cuartel Central General Jatam al Anbiya informaron que el ataque estadounidense también se produjo en cooperación con países de la región contra «zonas civiles» en la costa de Bandar Jamir, Sirik y la isla de Qeshm.
Trump, a pesar de los ataques, defendió ante la cadena ABC que el alto al fuego «sigue vigente». Sin embargo, en su cuenta de Truth Social, amenazó con atacar con mayor fuerza militar y violencia a Teherán si Irán no firma un acuerdo con prontitud. El mandatario celebró que los tres buques de las fuerzas armadas de su país resultaron ilesos y se reincorporaron al bloqueo naval que mantiene vigente sobre la república islámica.
Este nuevo incidente de violencia genera incertidumbre sobre las posibilidades reales de que ambas partes logren concretar conversaciones de paz.

