La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) han puesto en marcha un ambicioso proyecto de cinco años, con un presupuesto de un millón de dólares, para combatir la reaparición del gusano barrenador en Centroamérica, México y Estados Unidos. Esta iniciativa se basa en el uso de tecnología nuclear para frenar la propagación de esta plaga que amenaza gravemente la ganadería, las economías locales y la salud pública.
El gusano barrenador, cuyas larvas se alimentan del tejido vivo de animales de sangre caliente, ha encendido las alarmas tras confirmarse a principios de este mes el primer caso en ganado en Estados Unidos después de más de 40 años de erradicación. Su reaparición en México y Centroamérica representa un desafío sanitario y económico que requiere una respuesta coordinada entre gobiernos y organismos especializados.
La estrategia central del proyecto es la Técnica del Insecto Estéril (TIE), un método que consiste en esterilizar moscas macho mediante radiación. Estos insectos estériles son liberados en el ambiente, donde se aparean con hembras silvestres sin producir descendencia, lo que reduce progresivamente la población de la plaga. Esta tecnología ha demostrado ser eficaz en el pasado, habiendo logrado erradicar el gusano barrenador en gran parte de América del Norte y Centroamérica, manteniendo una barrera biológica en el Tapón del Darién hasta 2022.
Para una respuesta efectiva, se estima necesaria la liberación de hasta 600 millones de insectos estériles por semana. Actualmente, la única planta operativa en Panamá, gestionada por la comisión EU-Panamá (COPEG), produce alrededor de 100 millones de ejemplares semanales. Sin embargo, se prevén ampliaciones en centros de Metapa de Domínguez, Chiapas (México), y Mission, Texas (Estados Unidos), que podrían incrementar la capacidad en hasta 400 millones de moscas semanales en los próximos años.
El proyecto no solo busca reforzar la cría masiva y la liberación controlada de insectos, sino también mejorar las herramientas de monitoreo y control. Además, el OIEA y la FAO impulsarán un Proyecto de Investigación Coordinada (PIC) que reunirá a expertos de más de 20 países, incluyendo aquellos de América del Sur donde la plaga es endémica, para fortalecer la vigilancia, optimizar la cría y esterilización de moscas, y desarrollar nuevas estrategias de control.
El director general de la FAO, Qu Dongyu, subrayó la importancia de la cooperación internacional, señalando que «el brote del gusano barrenador del Nuevo Mundo en América Central, México y Estados Unidos es una advertencia oportuna de que las plagas y las enfermedades nunca respetan los territorios». La erradicación anterior de esta plaga generó beneficios estimados en mil 300 millones de dólares anuales para los productores de la región, lo que resalta la magnitud del impacto económico y la urgencia de esta nueva intervención.

