El paro nacional indefinido convocado por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) ha dejado a más de 1.4 millones de niñas, niños y adolescentes de educación básica sin clases en diversas entidades del país. Esta movilización, que acumula 71 días de inactividad en los últimos dos años y medio, genera una profunda preocupación por el impacto en el aprendizaje y el derecho a la educación de los estudiantes.
Según cifras de la Secretaría de Educación Pública (SEP) y advertencias de la organización civil Mexicanos Primero, el paro magisterial afecta directamente a 1 millón 390 mil 673 estudiantes de preescolar, primaria y secundaria. Las entidades más golpeadas por esta interrupción son Oaxaca, con 10 mil 653 escuelas cerradas; Chiapas, con 2 mil 392; Zacatecas, con 2 mil 81; Guerrero, con mil 380; y Michoacán, con 767 escuelas sin clases.
María Teresa Gutiérrez, directora de Monitoreo de Indicadores de Mexicanos Primero, subraya que estas interrupciones tienen efectos acumulativos en el aprendizaje, especialmente en regiones con rezagos educativos estructurales. «Cada día sin clases afecta el aprendizaje de las y los niños, son horas perdidas de estudiantes, son miles de escuelas cerradas y un futuro incierto a falta de oportunidades», señaló la organización. El impacto es más severo para los estudiantes de sectores vulnerables, quienes dependen casi exclusivamente del sistema educativo público.
Las principales demandas de la CNTE se centran en la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007, la desaparición de la Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y Maestros (Usicamm), la contratación automática de egresados normalistas, un incremento del 100% directo al salario base y la eliminación de la reforma educativa.
Horacio Martínez, académico del Instituto Michoacano de Ciencias de la Educación, destaca que los 71 días de paro acumulados en tan poco tiempo reflejan la «normalización de una práctica en la que el calendario escolar queda subordinado a negociaciones recurrentes sin resolver los problemas estructurales del sistema educativo». Los paros nacionales de 2024, 2025 y 2026, todos alrededor del 15 de mayo y con demandas similares, evidencian un patrón que ya no puede considerarse extraordinario.
La CNTE ha ratificado la continuidad de su paro nacional y ha anunciado nuevas movilizaciones, manteniendo su disposición al diálogo con el Gobierno federal. Sin embargo, la presidenta Claudia Sheinbaum ha descartado reunirse directamente con la Coordinadora, informando que se tienen planeadas reuniones en los estados con la participación de la Secretaría de Gobernación y la Secretaría de Educación Pública. Sheinbaum Pardo ha sostenido que el Gobierno ya ha compartido sus propuestas y que se ha instalado una mesa técnica permanente.
La situación actual genera una «deuda educativa difícil de saldar» con las generaciones más jóvenes, quienes ven vulnerado su derecho fundamental a la educación por la prolongación de este conflicto.

