La relación diplomática entre México y Estados Unidos enfrenta un nuevo punto de tensión, luego de que el Departamento de Estado estadounidense, bajo la dirección de Marco Rubio, pusiera en revisión los 50 consulados mexicanos que operan en su territorio. Esta medida, según reportes, abre la posibilidad de que algunas representaciones diplomáticas sean cerradas, lo que ha generado preocupación en el gobierno mexicano.
Ante esta situación, la presidenta Claudia Sheinbaum ha rechazado categóricamente que los consulados de México en Estados Unidos realicen actividades políticas en contra del gobierno de Donald Trump. La mandataria aseguró que la labor principal de estas sedes diplomáticas se centra en brindar apoyo y atención a los connacionales que residen en Estados Unidos, incluyendo la realización de trámites, la protección de los mexicanos y la asistencia a paisanos afectados por redadas migratorias. Sheinbaum reiteró que el objetivo de los consulados es fortalecer la relación bilateral y garantizar el apoyo legal y acompañamiento a la comunidad mexicana.
La tensión entre ambos países se ha incrementado en los últimos días debido a varios factores, incluyendo la acusación del gobierno de Trump contra el gobernador Rubén Rocha Moya y otros funcionarios de Sinaloa, así como la muerte de dos elementos, presuntamente de la CIA, en Chihuahua. En respuesta a estas acusaciones, la presidenta Sheinbaum informó el 6 de mayo que la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) envió una nota diplomática a Estados Unidos para exigir pruebas concretas relacionadas con el caso abierto contra el gobernador con licencia.
El Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes de Estados Unidos ha señalado que las investigaciones por tráfico de drogas hacia su territorio continuarán en distintos expedientes, advirtiendo que quienes participen en estos delitos serán perseguidos por las agencias correspondientes.
El artículo 27 de la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares establece los mecanismos y obligaciones en caso de cierre temporal o definitivo de un consulado. Si Estados Unidos decidiera cerrar consulados mexicanos, tendría que respetar y proteger los edificios consulares, los archivos y los bienes oficiales mexicanos. México, por su parte, podría transferir la custodia de estos bienes a otra sede diplomática, encargar a un tercer país la protección de sus intereses consulares, o redistribuir las funciones del consulado clausurado a otras representaciones cercanas.

