Juana Hernández Hernández, vecina de la comunidad indígena Tlanzintla en Huejutla, arribó a los cien años y para ello fue llevada a misa y agradecer al Gran Arquitecto del Universo.
Desde hace un año ya no puede caminar y tiene que usar silla de ruedas, durante la visita desconocía que este 28 de agosto se celebra el día del Abuelo.
Su hogar es humilde y acogedor, no habla español al igual que su familia la mayoría son monolingües del náhuatl, con ayuda de una joven es como se puede comunicar con quien desconoce la lengua materna.
Doña Juanita como le conoce mucha gente, aunque con algunas carencias y problemas para escuchar, compartió que se siente contenta de llegar a los cien años; no sabe cómo llegó a esa edad y desconoce cuál es su secreto para la longevidad.
Recordó que al momento no está vacunada contra el Coronavirus porque el día que estuvo la campaña de vacunación tenía un poco de calentura, aunque no le preocupa tanto porque sale muy poco de su hogar por los problemas de movilidad y también no llegan muchas visitas.
Juanita enseñó a sus nietas y a otras personas más el oficio de bordadora, y aunque ya no puede realizar la actividad le gusta observar como trabajan. Viste una blusa blanca con bordados de colores tradicionales de la Huasteca.
