La semana pasada escribí sobre el fabuloso libro El desafío del amor, el cual se compone por un programa de 40 días en los cuales, las personas que deciden seguirlo, pueden cambiar su manera de ver y relacionarse con su pareja. No importa si usted está en proceso de divorcio o si ya dio ese paso; no importa si usted, inclusive, cree tener todo perdido en esa relación. Esta guía nos ayuda a comprender por qué no es fácil triunfar en el amor, pues requiere de esfuerzo y voluntad. El amor es una decisión que debemos defender a toda costa.
Yo he tomado este reto, junto con mi galán. He descubierto que, a pesar de escribir semanalmente esta columna que aborda el tema del amor, no soy una experta, ni siquiera en la teoría. El amor se trata de dar, de considerar al otro. Eso, es algo que olvidamos con frecuencia.
“El amor es paciente”, fue el reto del día 1. ¿Cómo actúa usted cuando su pareja hace o dice algo en lo que usted no está de acuerdo? ¿Cómo responde si su cónyuge le ofende? ¿Con cuánta frecuencia usted expresa o piensa en desaprobar a su pareja? La paciencia es un freno de la ira que nos ayuda a pensar antes de hablar, a manifestar nuestras ideas de manera clara y sin apasionamientos.
Si la paciencia es pasiva, el reto del día 2 nos obliga a ser activos: “el amor es amable” y serlo requiere de actuar, de no esperar a que el otro nos requiera, para ayudarlo. Y esta característica se liga a la número 3, “el amor no es egoísta”. Vivimos en una sociedad concentrada en el “yo”, satisfacer nuestras propias necesidades y que los otros nos satisfagan, es como hemos aprendido a relacionarnos. ¿Qué pasaría si en ese lugar central colocamos a nuestra pareja?
No se trata de invalidar nuestra propia felicidad, se trata de poner la felicidad de nuestra amada o amado por encima de la propia. Difícil, ¿verdad? Debo confesar que sí. Entonces, me encontré un DVD con los mejores goles de México en los mundiales de futbol. No me gusta ese deporte, pero a él, sí. Por ello, estoy dispuesta a ver más de 100 minutos con las “mejores jugadas del mundial”. No me imagino aburrida frente al televisor, pues visualizo la cara sonriente de mi galán al ver, otra vez, esos grandes goles. Por vez primera, en toda mi vida, puse la felicidad de mi pareja, sobre la mía. Tal vez hasta termino encontrándole el chiste al fut.
En los días siguientes tuve que comprobar que el amor es reflexivo, considerado, no es grosero, ni se irrita. Tuve que escuchar con paciencia, sin argumentar y respirando hondo y profundo, los tres aspectos de mi personalidad que a mi pareja le disgustan. No estuvo mal. Reconocí que a veces no manejo mi ira, y digo cosas que pueden herir a los demás. No solo con mi pareja, también me ha pasado con mi hija y, una vez, con una compañera de trabajo. ¿Podré controlarlo algún día? No lo sé pero, gracias a este ejercicio, tengo la voluntad de hacerlo. Ojalá lo logre.
Hoy llego al día 7, de 40. Debo recordar todas las cosas por las cuales me enamoré de este hombre, qué fue lo que vi en él que me hizo decidir amarlo como lo hago. “El amor cree lo mejor”, es lo que debemos recordar cuando nos llenamos de ideas negativas acerca de nuestra pareja. Si elegimos, no fue al azar. Nadie nos impone elegir al otro, generalmente. Tal vez así, recordando lo que nos unió a esa persona, la cual vimos maravillosa durante la etapa del enamoramiento, nos haga valorarla todos los días.
Yo seguiré durante 33 días más en este desafío. Si usted se anima a hacerlo, ya sea con su pareja o de manera individual, no olvide que el libro se llama “El desafío del amor”, o vea la película “A prueba de fuego”. Si lo hace, me encantaría conocer su experiencia y pongo a su disposición mi correo: aidee_cervantes@hotmail.com.
