Este fin de semana volvieron a sonar las campanas en Zozea comunidad de Alfajayucan, y es que después de que el pasado 9 de diciembre desconocidos hurtaran durante la madrugada dos campanas con más de 400 años de antigüedad que se encontraban en el campanario de la iglesia, los pobladores decidieron unirse para darle vida de nueva cuenta a su templo.
Después de sufrir una desilusión sin igual y al tener que celebrar el 12 de diciembre a la patrona de su iglesia La Virgen de Guadalupe con una campana prestada y sin poder recuperar las dos que fueron hurtadas, decidieron poner manos a la obra para contar con una nuevas, los mayor domos de la iglesia se dieron a la tarea de platicar con los pobladores para pedir cooperaciones voluntarias a fin de adquirir otras campanas.
Además tocaron puertas con las autoridades municipales y con vecinos de otras comunidades cercanas que al enterarse de lo ocurrido les tendieron la mano, fue así como los vecinos de Zozea contactaron a los artesanos dedicados a elaborar campanas a quienes les describieron las que fueron robadas para que les hicieran una replica.
Durante una semana los fabricantes de campanas se dedicaron a trabajar en el patio de la iglesia, incluso el horno donde se cocieron las nuevas campanas fue cavado ahí a fin de que todos los pobladores estuvieran pendientes y se involucraran, después de un largo proceso el resultado encantó a todos los vecinos.
Se obtuvieron dos campanas una de 500 kg adornada con Jesucristo en la cruz y la otra de 300 adornada con la Virgen Maria, el nombre de la localidad y el año de acuñación, este sábado en punto del medio día los fieles realizaron una misa y una pequeña procesión con la imagen de su santa patrona para agradecerle por las nuevas campanas, una vez concluida el padre bendijo las campanas y estas se hicieron repicar alegrando a todos los presentes.
La campanas se colocaron en el patio del templo sobre unos andamios, en los próximos días serán colocadas en los campanarios, los pobladores se dijeron contentos de tener nuevas campanas pues señalan que el pueblo estaba demasiado silencioso sin ellas y que eran muy necesarias para saber cuando hay misa o cuando ocurre algo en su localidad, aseguran que ahora tendrán mucho cuidado con ellas y las vigilaran las 24 horas para evitar que se las vuelvan a robar.
