Los invernaderos de la región se quedaron vacíos, la producción de las últimas semanas fue destinada para cumplir con una tradición única en el país y que había sido suspendida durante dos años por la pandemia del Covid-19, se trata de la lluvia de pétalos en el pueblo mágico de Mineral del Chico.
En punto de la una de la tarde el sacerdote entró a la iglesia mientras los cantos religiosos tradicionales eran interpretados por el coro, miles de turistas abarrotaron el interior y el exterior del atrio de la Purísima Concepción ubicada en el corazón de este pueblo minero.
Después del “Gloria sea el señor” cayeron los pétalos de rosa desde las marquesinas de la parroquia mientras una banda de viento entonaba un cántico religioso y tronaban cohetes en la calle, donde también cayeron rosas sobre los asistentes.
Esta tradición con más de 150 años. nació como una promesa de un minero que pidió por la salud de su hijo, y a cambio prometió llenar cada año la iglesia de pétalos de rosas, desde entonces en este pueblo mágico de Hidalgo se lleva a cabo la tradicional lluvia de pétalos de rosa el domingo de resurrección, y con ello termina las celebraciones de Semana Santa en la entidad.



