La imagen virreinal de Santa Rosa de Lima, robada hace casi 19 años de la parroquia de la comunidad de Santa Mónica, en el municipio de Epazoyucan, fue entregada este miércoles a las autoridades eclesiásticas por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), luego de ser recuperada en Estados Unidos, repatriada a México y restaurada por especialistas.
La escultura fue sustraída el 30 de diciembre de 2007, junto con otras cuatro piezas de arte sacro pertenecientes al templo de Santa Mónica. Desde entonces no se tuvo información sobre su paradero, hasta que fue localizada en Estados Unidos durante 2024 como resultado de las acciones de recuperación del patrimonio cultural mexicano.
Tras su identificación, la pieza fue repatriada a México en diciembre de 2024 y quedó bajo resguardo del INAH, institución que determinó someterla a un proceso integral de conservación debido al deterioro que presentaba.
De acuerdo con el instituto, la intervención especializada permitió estabilizar las condiciones físicas de la obra antes de resolver su destino definitivo, en apego a los protocolos de conservación del patrimonio histórico.
Concluidos los trabajos de restauración y después de diversas gestiones realizadas por habitantes de la comunidad y autoridades de la Iglesia católica, el INAH autorizó la restitución de la imagen a la parroquia de Santa Mónica, donde permaneció bajo resguardo durante siglos antes de su robo.
La entrega oficial fue encabezada por autoridades del INAH y representantes de la parroquia, quienes formalizaron el regreso de la escultura al recinto religioso del que fue sustraída hace casi dos décadas.
Según la documentación técnica del INAH, la imagen de Santa Rosa de Lima corresponde a una talla virreinal del siglo XVII, elaborada en madera estofada, policromada y enchapada con lámina de oro, elementos que la convierten en un bien histórico de alto valor artístico, religioso y patrimonial.
La recuperación de la obra representa uno de los casos de restitución de patrimonio sacro para el estado de Hidalgo y forma parte de las acciones emprendidas por las autoridades mexicanas para localizar, repatriar y devolver bienes culturales que han sido extraídos ilícitamente del país.
Aunque la imagen ya fue reintegrada a la comunidad de Santa Mónica, las otras cuatro piezas robadas durante el saqueo ocurrido en diciembre de 2007 continúan sin ser localizadas.


