

estanquillo de comida que les preparara algo para cenar, ante la escasees de ingredientes el comerciante ideó una especie de torta rellena de frijoles, enchiladas y huevo a la que bautizó como guajolote a modo de broma a falta de una cena navideña, esta creación gustó tanto que su preparación y consumo ha perdurado a través de los años.
Al menos 30 establecimientos que llevan años vendiendo guajolotes participaron en este festival donde se consumieron miles de guajolotes, además se preparó un guajolote gigante de 5 metros que se repartió entre 
Se preparan guajolotes de pollo, huevo, bistec, carne enchilada, al pastor, hawaiano, de tripa, de chicharrón, salchichas, mollejas y de cualquier ingrediente que el cliente pida, debido a que su tamaño es considerable deja satisfechos a los consumidores, además de tener un precio muy accesible y de poder encontrarlo en cualquier lugar de Tulancingo, estas características lo han convertido en un icono del municipio.
Su fama es tal que mucha gente visita este municipio hidalguense para probar los tradicionales guajolotes pues son únicos en sabor, este platillo ha logrado rebasar fronteras pues ha llegado hasta varias delegaciones del Distrito Federal gracias a ferias gastronómicas que se han realizado y ha ganado adeptos más allá de Hidalgo, aunque en otros lugares han tratado de copiarlos, el sabor no se compara y todos saben que los buenos guajolotes solo son de Tulancingo.
