El presidente del Frente Nacional de Productores y Consumidores de Leche del país y el estado, Álvaro González Muñoz, afirmó que los integrantes de su agrupación se mantienen vigilantes para que la prohibición de más de 20 marcas de queso que realizó Profeco, se cumpla de acuerdo a lo estipulado ya que estas forman para de una industria que creció de manera paralela elaborados con leche original.
Al respecto recordó que, por más de 15 años hicieron la denuncia de este tipo de productos no originales, sin embargo es hasta ahora cómo se decidió poner un freno, sin embargo el gobierno debe de ofrecer avances de este tipo de disposiciones a fin de que no se convierta en una simulación y que al final la situación sea la misma, por lo que se mantienen vigilantes.
Manifestó: “En nuestro caso, los productores de leche en el estado y el país no queremos que pase lo mismo que con el atún que se hizo el anuncio pero se desconoce cual el estatus actual y esto puede convertirse en solo anuncios publicitarios sin que beneficien a los consumidores de estos productos”.
González Muñoz, añadió que en el caso de la industria lechera y sus derivados por casi dos décadas el mercado se inundó con una industria que utiliza sueros, harinas procesadas como la maltodextrina, grasas vegetales en su mayoría grasas trans y otros complementos que se vendían en productos simulados a los originales por lo que hay productos que carecen por completo de alguno de los componentes de la leche.
Así también, el líder de los lecheros informó que en la República Mexicana, se producen 33 millones de litros de leche, de los cuales 15 millones son destinados a la producción de derivados, sin embargo las grandes marcas que ahora han sido señaladas, encontraron en la simulación la forma de ganar dinero a costa de la salud de la población principalmente los menores que son los que necesitan los nutrientes de la leche.
El ganadero, precisó que el modus operandi de esta industria, es la compra de harinas para la fabricación de sus producto, lo mismo que sueros que se venden a la mitad de precio que la leche, con ello se disminuyen drásticamente los costos pero al mercado salen como si fueran originales y con menores precios como “gancho” para la población.
