Que la selección anfitriona abandonara el torneo en las semifinales igualmente habría vuelto a encender los ánimos en un país de marcadas desigualdades sociales, que se queja porque su gobierno decidió invertir en la organización de una Copa del Mundo de Futbol.
Pero ni los pronósticos más desfavorables habrían advertido la catástrofe futbolística que el buen funcionamiento de la Selección de Alemania podría al descubierto en su similar de Brasil, un equipo que se perdió primero por seis minutos y luego ya no pudo encontrarse.
La derrota hubiera dolido a los aficionados, hubiera dado igualmente más argumentos en contra a quienes por encima del futbol han puesto, o al menos eso señalan, los intereses de la sociedad, pero el 7 – 1 que les propinó el combinado teutón humilla al futbol carioca en su conjunto y marca el fin de una etapa que se suma al llamado Maracanazo en los 50 para ser recordada como una de las mayores tragedias futbolísticas del país que ha ganado cinco ocasiones un título mundial, el más reciente precisamente en Corea – Japón 2002 con triunfo de 2 – 0 en la final contra Alemania.
La afrenta de aquella ocasión sin duda ha sido cobrada y con creces por los europeos, pues la histórica goleada se la propinan en su propio terruño y con una superioridad que no deja lugar a dudas y que pone a los teutones en su octava final, de las cuales ya se han coronado en tres ocasiones.
La goleada de Alemania sobre Brasil es la número 11 en la historia de los Mundiales por la cantidad de goles de diferencia, sin embargo es la más sobresaliente, porque sin duda no es lo mismo que Hungría le metiera 10 – 1 a El Salvador o que Yugoslavia aplastara 9 – 0 a Zaire, esta vez fue entre equipos que se suponían a la misma altura, en la historia lo están, incluso los cariocas todavía un paso arriba, pero eso no conforta a los seguidores, por el contrario les hace más honda la herida.
Si en México los aficionados aún recuerdan con amargura la eliminación a manos de Holanda y no deja de circular con distintos motivos el mensaje de “no era penal”, en Brasil esta derrota será recordada por mucho tiempo muy desafortunadamente no sólo por lo que ocurrió en la cancha, sino también por las reacciones violentas en las calles.
