
Así terminó el “tercer experimento” del equipo dirigido por Miguel Herrera, con miembros de los cuerpos de seguridad en la cancha y un Guillermo Ochoa que en su afán de lucir afable se arriesgo a sufrir algún tipo de atentado, pero no pasó a mayores al término de los 90 minutos.
Las anotaciones cayeron en la primera mitad, Javier “Chicharito” Hernández adelantó al Tricolor a los 21 minutos de acción, mientras que Osvaldo Alanís puso al minuto 37 lo que la postre sería el marcador definitivo y después ya no hubo mucho más.
El paso intenso que ambos equipos mostraron al inicio del cotejo se diluía con el transcurrir del tiempo, así que se fueron al descanso ante el descontento de un sector del público que esperaba un mejor espectáculo, por supuesto sobre a todo a cargo del conjunto anfitrión.
Honduras saltó al terreno de juego para el complemento con intención de descontar en el tanteador, mientras que, los locales querían conseguir más anotaciones, ampliar más la ventaja, pero las imprecisiones fueron el signo distintivo, como la de Oribe Peralta al minuto 51, cuando dejó ir una muy clara a pase de Héctor Herrera.
Personas que platicaban en la tribuna, que bostezaban o se recargaban en su acompañante, fueron reveladoras de lo que sucedió en el último tercio del encuentro, aburrido, los equipos bajaron su rendimiento con los cambios y lo más emocionante, aunque imprudente, fue la entrada de aficionados al campo.
