Los cárteles mexicanos mantienen el control de la producción de metanfetamina en Norteamérica y han extendido su influencia hacia otras regiones del mundo mediante la transferencia de conocimientos para la fabricación de esta droga sintética, advirtió la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) en el Informe Mundial sobre las Drogas 2026.
El documento señala que las organizaciones criminales mexicanas dominan la producción de metanfetamina en la región y han contribuido a la expansión de este mercado ilícito a través del intercambio de técnicas de elaboración con grupos delictivos establecidos en Europa y África, donde se han detectado laboratorios clandestinos que utilizan métodos desarrollados en México.
De acuerdo con la UNODC, el mercado de las drogas sintéticas continúa creciendo a nivel mundial debido a que su producción resulta más flexible que la de sustancias de origen vegetal. Además, los grupos criminales modifican constantemente sus procesos de fabricación para adaptarse a las restricciones sobre precursores químicos y mantener el suministro de estupefacientes.
El informe destaca que la metanfetamina se ha consolidado como la droga sintética con mayor presencia en Norteamérica y que los cárteles mexicanos continúan desempeñando un papel central tanto en su producción como en su distribución. Asimismo, advierte que la capacidad de estas organizaciones para innovar en los métodos de fabricación representa un desafío para las autoridades encargadas del combate al narcotráfico.
La UNODC también señala que el tráfico de drogas sintéticas ha adquirido un carácter cada vez más transnacional. En ese contexto, refiere que las redes criminales mexicanas no solo abastecen los mercados de América del Norte, sino que también participan en la difusión de conocimientos técnicos que facilitan la instalación y operación de laboratorios clandestinos en otros continentes.
El organismo internacional alertó además sobre el aumento del consumo de drogas a escala global. Según el informe, alrededor de 316 millones de personas consumieron alguna droga durante 2024, lo que representa aproximadamente el 6 % de la población mundial de entre 15 y 64 años, un incremento respecto a años anteriores.
Frente a este panorama, la ONU subrayó la necesidad de fortalecer la cooperación internacional para combatir la producción y el tráfico de drogas sintéticas, mejorar el control de los precursores químicos y reforzar las estrategias de prevención y atención de las adicciones.
El Informe Mundial sobre las Drogas 2026 concluye que la expansión de la metanfetamina y otras sustancias sintéticas constituye uno de los principales retos para la seguridad y la salud pública a nivel internacional, debido a la rápida adaptación de las organizaciones criminales y al crecimiento sostenido de la demanda en distintas regiones del mundo.

