Termina 2012, un año de contrastes en el futbol, con la gran alegría a mitad año de empezar a escribir una historia de éxito en los Juegos Olímpicos de Londres y con la triste despedida adelantada de uno de los ídolos del balompié mexicano, Miguel Calero.
Al respecto el ex jugador y empresario Luis Roberto Alves Zague precisó “no hay premio o reconocimiento más importante o que valga la pena por un compañero tan querido, emblemático, como Miguel Calero, su pérdida fue un golpe muy duro”.
Reconoció que a mitad de año había una gran alegría porque el futbol mexicano se colocaba en los primeros planos con la medalla de oro que logró el equipo olímpico dirigido por Luis Fernando Tena, lo que les valió el Premio nacional del Deporte.
Sin embargo recalcó “la medalla que padre, es muy bonito, pero nunca se va a comparar con el fallecimiento de un ser querido, un profesional, una persona, que lamentamos y nos duele mucho, no sólo en el ámbito deportivo y del futbol”.
Empero “así es la vida, el destino y habrá que tener uno la sensibilidad de poder comprender y aceptar los designios de Dios, que muchas veces es difícil de aceptarlos” comentó Zague momentos antes de sostener “una cascarita” en instalaciones del Club Real Sport en Pachuca.
Carta de la esposa de calero
Cuando de repente te azota y te sacude el dolor, como en mi caso, que he perdido a la persona que ha estado a mi lado por 27 años, mi esposo Miguel Calero, que era mi compañero, mi confidente, mi cómplice, mi amigo, mi consejero, mi ídolo y mi maestro. Cuando de repente todo esto se te va, TE DOBLEGAS.
Hoy con mis ojos anegados en lágrimas, me dirijo a ustedes, para agradecerles sus oraciones y apoyo mientras luchaba por su vida, y ahora cuando ya no está.
Aún resuenan en mi mente los aplausos y ovaciones de todos sus seguidores en el Auditorio Gota de Plata y en el Estadio Hidalgo, despidiéndolo como él hubiera querido. Con sus mensajes de despedida y sus mensajes de gratitud, los gritos de las personas llorando y gritando el ¡¡¡VENGA CALERO!!!
No me cabe duda que él está feliz y satisfecho. Porque sabe que depositó en cada uno de nosotros un ejemplo de vida, ya que su frase favorita era: “EL QUE NO VINO A ESTE MUNDO PARA SERVIR, NO SIRVE PARA VIVIR”.
Y eso hizo Miguel, sirvió a cada una de las personas que en su momento lo necesitó.
Siempre ayudaba al más débil, era solidario, le gustaba el trabajo en equipo, confiaba en los demás, siempre limaba asperezas que se encontraba en el camino, y sus palabras que siempre lo caracterizaron eran ÁNIMO y FUERZA, fueron estos valores los que nos deja hoy Miguel.
Tenía la virtud de hacer la vida fácil a su alrededor, y luchaba para que viviéramos felices cuando estábamos con él.
Sus hijos fueron la bonanza de su vida, les trasmitió siempre una enorme fortaleza, un espíritu de lucha y amor por los demás. Esa sin duda, es la herencia más grande que me ha dejado.
En mi nombre, el de mis hijos y mi suegra, les damos las gracias a todas las personas que nos acompañaron y estuvieron siempre pendientes de su evolución y hasta el día de su muerte.
A la hinchada del Pachuca MIL Y MIL GRACIAS por amar, respetar y acompañar a mi esposo hasta la última hora, ya que no escatimaron en sus muestras de afecto, tanto en sus épocas de jugador cuando ganó todo, como hasta hoy que ya no está.
Fue muy conmovedor verlos caminar por todo el Boulevard Colosio, hasta el Memorial la Paz, para despedirlo.
Les agradezco de corazón sus muestras de amor para mi esposo, les aseguro que Miguel quería eso, que lo despidieran como lo que él era, un grande.
MIL Y MIL GRACIAS. En muestra a ese amor que lo unía a ustedes con él, mis hijos y yo nos quedamos definitivamente a vivir en Pachuca como era su deseo.
Atentamente SANDRA SIERRA DE CALERO
