La muerte del réferi Gerardo Germán Pineda, conocido como “El Búho”, durante una función de lucha libre en Mineral de la Reforma, Hidalgo, ha provocado una controversia que va más allá de la detención de Hijo de Fishman. Mientras las autoridades investigan una posible responsabilidad penal, aficionados y figuras del pancracio mantienen posturas encontradas sobre lo ocurrido, los riesgos de las maniobras y las condiciones de seguridad en este tipo de espectáculos.
El caso ocurrió entre la noche del martes 6 y la madrugada del miércoles 7 de octubre, en el Deportivo 11 de Julio, durante un enfrentamiento entre Hijo de Fishman y Máscara Sagrada NG. Según reportes, el réferi quedó involucrado en una variante de la maniobra identificada como martinete y posteriormente permaneció tendido sobre el cuadrilátero. Los servicios de emergencia acudieron al lugar, donde se confirmó su fallecimiento.
El luchador fue detenido por elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de Mineral de la Reforma y puesto a disposición del Ministerio Público por hechos inicialmente investigados como homicidio culposo. No obstante, hasta el momento no se ha hecho público un dictamen médico-forense definitivo que establezca la causa exacta de la muerte y su relación con la acción ocurrida durante el combate.
Opiniones divididas por la muerte de El Búho
La difusión de imágenes y publicaciones relacionadas con el fallecimiento provocó una discusión en redes sociales sobre la responsabilidad del luchador y los riesgos que implica la participación de los réferis en acciones físicas durante los combates.
Entre los comentarios revisados, algunos aficionados cuestionaron que se aplicara una maniobra de alto riesgo a un réferi de 75 años, mientras que otros consideraron que lo ocurrido pudo tratarse de un accidente y pidieron evitar juicios anticipados contra Hijo de Fishman.
También surgieron señalamientos hacia los organizadores y las autoridades encargadas de supervisar las funciones, particularmente sobre los protocolos de seguridad, la atención médica y las condiciones en las que participan los integrantes del espectáculo.
Hijo del Santo se pronuncia; promotora ofrece apoyo legal
La controversia también alcanzó a figuras reconocidas de la lucha libre mexicana.
Hijo del Santo salió en defensa del luchador y consideró que la muerte de El Búho fue un accidente. Su postura plantea una diferencia entre los riesgos propios del espectáculo y la intención de provocar un daño, aunque será la investigación la que determine las circunstancias del fallecimiento.
Por su parte, la empresa El Patrón Espectáculos difundió un comunicado en el que lamentó la muerte del réferi y anunció que brindará acompañamiento y asistencia jurídica al Hijo de Fishman durante el procedimiento legal.
La organización también informó que su representante legal mantiene comunicación con la familia de Gerardo Germán Pineda y sus abogados, además de solicitar prudencia ante la circulación de versiones no confirmadas.
Hasta ahora, no se cuenta con declaraciones públicas directas y verificadas de ambas familias que permitan conocer sus respectivas posiciones sobre una posible responsabilidad penal.

El martinete, una maniobra de alto riesgo
Uno de los principales puntos de discusión es la maniobra que presuntamente recibió El Búho durante la función.
El martinete, conocido internacionalmente como piledriver, consiste en colocar al adversario en posición invertida para ejecutar una caída controlada. Una aplicación incorrecta puede concentrar una fuerza considerable sobre la cabeza y la columna cervical, con riesgo de provocar lesiones graves.
Su peligrosidad ha llevado a que diferentes reglamentos deportivos contemplen sanciones por utilizarlo.
En Hidalgo, el artículo 156 del Reglamento de Lucha Libre y Boxeo Profesional de Pachuca, publicado el 6 de mayo de 2026, establece que aplicar el martinete en cualquiera de sus formas constituye motivo de descalificación.
Sin embargo, esta disposición corresponde al municipio de Pachuca y todavía debe determinarse qué normativa deportiva era aplicable a la función celebrada en Mineral de la Reforma.
Además, aunque distintos reportes identifican el movimiento realizado como una variante del martinete, todavía no se ha establecido mediante un dictamen público que esa maniobra haya sido la causa directa de la muerte.
El caso revive antecedentes de tragedias en la lucha libre
La muerte de El Búho también recuerda otros incidentes registrados durante espectáculos de lucha libre.
Uno de los antecedentes más conocidos en México es el fallecimiento del Hijo del Perro Aguayo, ocurrido en marzo de 2015, después de sufrir lesiones cervicales durante un combate en Tijuana en el que participaba Rey Mysterio Jr.
En aquella ocasión, las autoridades de Baja California iniciaron una investigación por homicidio culposo, mientras que el reporte forense estableció traumatismo cervical y lesiones en la médula espinal.
Más recientemente, en marzo de 2026, el réferi estadounidense Dallas Edwards sufrió una lesión cerebral después de recibir un impacto durante una función de Ohio Valley Wrestling.
El combate continuó brevemente mientras permanecía lesionado, lo que provocó cuestionamientos sobre la respuesta de emergencia. Edwards sobrevivió y anunció su regreso al arbitraje en junio, mientras la promotora se comprometió a mejorar sus protocolos de seguridad.
Aunque ambos casos ocurrieron en circunstancias diferentes, permiten observar cómo los accidentes durante una función pueden derivar en investigaciones, cuestionamientos sobre la atención médica y revisiones de los protocolos de seguridad.
¿Podría cambiar la investigación a homicidio doloso?
La situación jurídica del Hijo de Fishman constituye otro de los puntos centrales del caso.
De acuerdo con el Código Penal de Hidalgo, el homicidio culposo se relaciona con una muerte ocasionada por el incumplimiento de un deber de cuidado, mientras que una conducta dolosa requiere acreditar que el responsable quiso provocar el resultado o que, al preverlo como posible, aceptó su realización.
Por ello, la aplicación de una maniobra peligrosa no demuestra por sí sola la existencia de homicidio doloso. Para modificar la clasificación inicial tendrían que reunirse elementos suficientes sobre la conducta del luchador y su posible relación con el fallecimiento.
El Código Nacional de Procedimientos Penales contempla mecanismos para modificar la clasificación jurídica durante el proceso, siempre respetando los derechos de la defensa.
En un escenario hipotético en el que llegara a acreditarse homicidio doloso simple, el artículo 136 del Código Penal estatal establece una pena de 10 a 30 años de prisión. Sin embargo, ese rango no representa una condena prevista para el luchador ni significa que actualmente esté acusado formalmente de ese delito.
La licencia profesional también podría quedar bajo revisión
Además del procedimiento penal, el caso plantea interrogantes sobre la continuidad profesional del Hijo de Fishman.
El Reglamento de Lucha Libre y Boxeo Profesional de Pachuca contempla sanciones administrativas que incluyen la suspensión temporal de licencias por períodos de uno a doce meses, así como su cancelación.
No obstante, todavía no se ha confirmado qué comisión expidió la licencia del luchador ni qué autoridad tendría competencia para revisar su situación por hechos ocurridos en Mineral de la Reforma.
Asimismo, la legislación procesal penal permite, bajo determinadas condiciones, que un juez imponga como medida cautelar la suspensión temporal de una actividad profesional o laboral. Esta medida es diferente de retirar definitivamente una licencia.
Por ahora, no se ha confirmado públicamente que exista alguna resolución para suspender o cancelar la autorización profesional del luchador.
Clausura del Deportivo 11 de Julio abre otro frente de investigación
Las condiciones en las que se realizó la función también quedaron bajo cuestionamiento después de que autoridades municipales clausuraran parcialmente el espacio destinado a los espectáculos de lucha libre en el Deportivo 11 de Julio.
De acuerdo con información del Ayuntamiento de Mineral de la Reforma, el inmueble contaba con licencia de funcionamiento, pero la empresa responsable no había solicitado el permiso específico para celebrar el evento.
La falta de autorización impidió que las áreas municipales coordinaran previamente las medidas preventivas correspondientes.
El Reglamento de Actividades Económicas municipal establece que los espectáculos públicos deben solicitar autorización con al menos 15 días hábiles de anticipación. En el caso de las funciones de lucha libre, también exige que los organizadores contraten ambulancia y personal médico de emergencia.
Las autoridades también reportaron intentos anteriores de inspección en las instalaciones, durante los cuales no lograron contactar a los responsables del inmueble.
Estas irregularidades administrativas abren una línea de investigación distinta de la situación penal de Hijo de Fishman, relacionada con las obligaciones de los organizadores y las medidas de seguridad previstas para el espectáculo.

Una investigación con preguntas todavía abiertas
A más de un día del fallecimiento, el caso mantiene pendientes aspectos fundamentales para esclarecer lo ocurrido.
Entre ellos se encuentran la causa médico-forense de la muerte, la mecánica exacta de la maniobra, las condiciones de atención durante la función y las determinaciones judiciales sobre la situación del luchador.
También permanece pendiente conocer directamente las posturas de las familias involucradas y las posibles medidas que adopten las autoridades deportivas tras lo sucedido.
Mientras continúan las investigaciones, la muerte de Gerardo Germán Pineda ha colocado bajo discusión no solamente la actuación de Hijo de Fishman, sino también las responsabilidades de quienes organizan y supervisan la lucha libre profesional.
La determinación de lo ocurrido sobre el cuadrilátero y de las posibles responsabilidades dependerá de las pruebas y resoluciones correspondientes, en un caso que ya abrió un debate sobre los límites del espectáculo, la seguridad de sus participantes y los riesgos de una disciplina con amplia tradición en Hidalgo.

