Durante la pandemia el sector de la población menos atendido es el de los menores de edad, además de que se incrementaron las acciones de inseguridad en su contra y en materia de educación muchos de ellos mantienen un retraso, aseguró el representante en el estado de la Red por los derechos de la infancia (Redim), Rafael Castelán.
En el marco del Día del Niño, al referirse a la situación de los menores en lo que va de la enfermedad, añadió que en materia de seguridad, violencia, salud y educación se les queda a deber mucho a los infantes, además de referir que con la pandemia de Covid-19 está condición se agravó ya que según datos del Coneval antes de la pandemia se tenían a uno de cada dos niños en extrema pobreza y ahora se incrementó esta situación.
Señaló que, la enfermedad trajo una reacción en cadena en materia de crisis de salud, social, seguridad y pone en riesgo que se incremente el trabajo infantil, además de mencionar que hay el riesgo de que los niños y adolescentes sean reclutados por el crimen organizado para ser halcones, sicarios o formar parte en la elaboración de estupefacientes.
En materia de educación, el activista lamentó que uno de cada dos niños no tiene internet en casa y la estrategia de aprender en casa no ha resultado del todo positiva, ya que los docentes no han podido mediar con los estudiantes mientras que en el caso de los niños de primaria el estado se ha enfocado un poco más en su aprendizaje, pero en cuanto a los adolescentes estos han sido prácticamente abandonados a sólo tomar clases con la televisión.
Precisó que con la pandemia hay un olvido de la niñez ya que con el argumento de que no se contagiaban fueron relegados y el esquema de la vacunación de sarampión, polio y otras enfermedades apenas se retomaron, en tanto que de contagios de Covid-19, se ha priorizado a los adultos, y en estos casos se tiene un registro al cierre del año pasado de 13 mil 395 niños contagiados y 192 fallecidos.
Para finalizar, aseveró que es necesario hacer un análisis de las fallas que se han tenido y corregir y sobretodo voltear hacia los niños, quienes también han sufrido las repercusiones sanitarias sin que se les haya tomado en cuenta, ni para el control de la pandemia ni para el esquema universal de vacunas como el sarampión o la polio.
