
La construcción de títeres y escenografía fueron hechas por Silvia Domínguez Flores y Alfredo Ávila.
Sinopsis: El estrafalario Alfredo Fortuna irrumpe en escena ofreciendo cuentos como merolico, y prepara una mesa, donde contará el fabuloso cuento de “El Príncipe Feliz”, de Oscar Wilde.
En él se narra el encuentro de una golondrina retrasada en su migración, con la estatua fastuosa de un antiguo monarca, que después de muerto, tiene la oportunidad de constatar la pobreza y miseria en que viven realmente sus vasallos.
Haciendo gala de caridad, y auxiliado por la golondrina, la estatua del soberano se comparte a sí mismo con los necesitados, sacrificándose por los demás, convirtiendo en cómplice de su generosidad a la orgullosa ave.
El desenlace triste pero hermoso viene a ser una lección de amor y humildad, que despierta las conciencias de los espectadores, haciendo siempre referencia al texto, motivando a la lectura del cuento original.
Se trata de un espectáculo unipersonal de narración oral escénica, apoyado por títere llorón y muñecos que los sobrinos del cuentacuentos iban a tirar a la basura.
Apto para presentarse en cualquier tipo de escenario (parques, plazas, patios escolares, escenarios, etcétera). El presente trabajo apuesta a la estética nacional, ya que evoca en el títere del príncipe feliz, a la tradicional cartonería mexicana, y al juego lúdico, utilizando como peleles una colección de muñecos piratas de la vecindad del Chavo, adquiridos hace mucho tiempo por don Rafael Domínguez Marrufo, con vendedores ambulantes, y que apoyan a una rica representación del texto.
