Como resultado de las constantes manifestaciones de discriminación, en el estado, hay la necesidad de que este tipo de actitudes sean tratadas como un delito y sancionadas con rigor, refirió el diputado local del PAN Miguel Ángel Uribe Vázquez, al proponer ante el pleno del Congreso del Estado, modificar el Código Penal del Estado, en su artículo 202 BIS que habla sobre la dignidad de las personas.
El legislador local, refirió que las conductas discriminatorias son el negar o restringir a una persona sus derechos laborales, asimismo, negar o limitar a una persona un servicio de salud, provocar o incitar al odio o a la violencia; o excluir a alguna persona o grupo de personas, por lo que es necesario reformar la legislación local en la materia para sancionar a quienes cometan estos actos.
La propuesta dijo, es que se imponga de uno a tres años de prisión o de ciento cincuenta a trescientas veces la Unidad de Medida y Actualización vigente al que, por razones de origen nacional, edad, sexo, pertenencia étnica o nacional, embarazo, raza, color de piel, idioma, género, orientación sexual, estado civil, posición social, condición económica, discapacidad, características físicas, estado de salud o de otra índole que atente contra la dignidad de las personas.
Añadió que el caso de los servidores públicos que, nieguen o retarden a una persona un trámite, servicio o prestación a que tenga derechos, se le aumentará en una mitad la pena prevista en el primer párrafo del presente artículo, y además se le impondrá destitución e inhabilitación para el desempeño de cualquier, empleo, cargo o comisión públicos, por el mismo lapso de la privación de la libertad.
Afirmó que de la misma manera, se incrementará la pena en una mitad, cuando la conducta se cometa en contra de mujeres embarazadas, personas indígenas, niñas, niños y adolescentes, personas con discapacidad y personas adultas mayores. Este delito se perseguirá por querella.
De acuerdo al Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED), la discriminación es una práctica cotidiana que consiste en dar un trato desfavorable o de desprecio inmerecido a determinada persona o grupo, que a veces no percibimos, pero que en algún momento la hemos causado o recibido ya que nadie escapa de ello.
