Ante la renovación del poder ejecutivo del estado el próximo año, es necesario que las actividades del Congreso del Estado, no se mezclen con las acciones políticas a iniciar en breve para dicho proceso electoral, aseguró el coordinador del grupo legislativo del Partido Revolucionario Institucional en la sexagésima quinta legislatura local Julio Manuel Valera Piedras.
Luego de manifestar que lo importante es respetar la voluntad de los electores que los llevaron a formar parte del poder legislativo, el legislador local, señaló que los diputados de los diferentes grupos parlamentarios, deben tomar en cuenta que los ciudadanos son los primeros en exigir que se debe de mantener una labor legislativa alejada de los trabajos electorales que ya se realizan y con ello mantener un sano equilibrio.
Valera Piedras, aseveró que, la importancia de la elección demanda que los legisladores se mantengan al pendiente de sus actividades y eviten con ello, contaminar un proceso que puede ser muy movido y tener algunas tentaciones partidistas además de que deben estar inmersos en su labor legislativa y no distraerse en asuntos que ya no son de su competencia.
“Los diputados debemos construir en este poder, el estado de derecho y la gobernabilidad que se necesita para sacar adelante no solamente a la entidad sino también a todos sus habitantes sin distingo alguno, por lo que no debe haber razón para distraerse en otras actividades que corresponden a los partidos y los actores políticos de los mismos”.
Manifestó que en este caso, el poder legislativo debe de tener congruencia y las únicas diferencias deben darse únicamente a las que corresponden a las posturas ideológicas de cada partido político, que integra las bancadas en torno a las leyes que buscan mejorar la calidad de vida los ciudadanos en general y no de grupos o de los diferentes partidos representados en la legislatura actual.
El diputado priista señaló que, cada poder debe de ser sólido e independiente en su actuar, y con ello no solo lograr un equilibrio de los poderes del estado, sino también la gobernabilidad para el estado y la confianza de la población en las instituciones y los partidos políticos.
