
Que en la cancha un equipo celebre cuando gana y salude a su contrincante es natural y encomiable, que los derrotados muestren tristeza es una prueba de su profesionalismo, del amor por su camiseta, eso es el futbol, eso es el deporte más popular del planeta, pero llevar esa frustración a las calles en forma de violencia es totalmente ajeno a los principios de la práctica deportiva.
Las reacciones por todo el mundo ante la coronación de Alemania en el Mundial de Brasil 2014 fueron diversas, aunque muchos puntos de coincidencia, como el merecimiento de los teutones para levantar la Copa y que Lionel Messi no estuvo en su mejor momento para recibir el premio como mejor jugador.
En Alemania los mensajes en la prensa fueron desde el reconocimiento al esfuerzo colectivo: Estamos orgullosos de ustedes, al talento individual: Campeón del mundo en Brasil! Ídolo hace realidad el sueño alemán. Redentor Götze – Alemania es campeón del mundo, hasta la anticipación del futuro de la selección campeona: Imbatible en los próximo años? Todo esto aderezado con las imágenes de los alemanes en pleno festejo, sobre todo aquellas en las que pudieron mostrar la belleza femenina.
Por supuesto en Argentina la cara opuesta de la moneda y aunque sus encabezados periodísticos tienen que ver con el Mundial de Futbol, las noticias son lamentables como en La Nación que tiene en este inicio de semana como nota principal: Graves incidentes en el Obelisco, tras la final del Mundial de Futbol.
Mientras tanto en El Clarín, aunque también se da cuenta en su portada de los disturbios en el Obelisco, le da prioridad al tema deportivo con el reconocimiento de que su selección no tuvo el empaque para aguantar los tiempos extras: El sueño argentino se frustró en el alargue: Alemania Campeón.
Por su parte El País, principal diario de España, que tuvo que entregar el trofeo de la FIFA para que tenga otro dueño los próximos cuatro años publicó como principal simplemente Alemania gana su cuarto Mundial y también consigna en su portada: Messi, Balón de Oro sin brillo.
En la prensa del país anfitrión hubo un tono de burla para sus acérrimos rivales, sin nada que festejar por parte de su propia selección, los brasileños al menos disfrutaron la derrota de los argentinos y de paso “justificaron” su escandalosa derrota ante los alemanes que a la postre demostraron ser los mejores de la competencia.
