El mismo día en que Estados Unidos celebra su independencia y reforzará sus medidas de seguridad ante la posibilidad de atentados terroristas, a más de 8 mil kilómetros al sur de la capital estadounidense la fiesta podría ponerse en grande pero por motivos totalmente distintos.
Claro que no será sencillo que así suceda, pues ya los argentinos han mandado su mensaje para la final, han despertado y pasan por un mucho mejor momento que sus eternos rivales en Sudamérica, los brasileños que ahora además les deben “el desquite” deportivo que hicieron contra Paraguay.
El ánimo festivo se relajó por momentos en Chile, luego de ver el asentamiento mostrado por la selección de Argentina, que además del 6 – 1 sobre Paraguay mostró un funcionamiento y hambre distintos, con la calidad que caracteriza a sus estrellas, pero también con la verticalidad y precisión de su juego de conjunto.
El sábado, justo a la hora en que muchas familias en México se reúnen para compartir los alimentos, a las tres de la tarde, comenzará un motivo más de agruparse para quienes son aficionados al deporte más popular del mundo, pues contrario a lo que fueron muchos partidos de la eliminatoria y aún en las finales de la Copa América 2015, el duelo definitivo promete ser intenso y de un mejor nivel.
Por su parte los medios chilenos, aunque mostraron su reconocimiento por el papel fundamental que tuvo Messi en la victoria sobre Paraguay, así como la contundencia y calidad de los elementos que convirtieron las anotaciones, Di María, Agüero, Higuaín, Rojo y Pastore, no expresaron mayor emoción por el duelo de la final, ni siquiera por tratarse de un rival que viste y mucho menos en un ánimo desencanto por saber al adversario poderoso.
Este viernes, a partir de las 18:30 horas, tiempo del centro de México, los perdedores de las semifinales, Perú y Paraguay, se disputarán el tercer lugar de la competencia, posición que los peruanos ocuparon en la edición anterior y para la cual son favoritos esta vez, por la mejor condición anímica en la que llegarán a este choque.
