Salvo la pronta eliminación de Brasil, que además no fue del todo sorpresiva porque el equipo no logró mostrar la grandeza del nombre que ostenta, en la Copa América Centenario no se han gestado grandes sorpresas, así que de continuar la misma dinámica esta noche Argentina logra su pase a la gran final.
Por supuesto falta lo que diga en el terreno de juego la escuadra anfitriona de los Estados Unidos, que llega a las semifinales con una racha de tres partidos ganados. Sin embargo, si no fuera por el único texano del equipo, Clint Dempsey, oriundo de Nacogdoches, posiblemente ya hubiera sido eliminado.
Dempsey es uno de los goleadores del torneo con tres anotaciones –un gol en cada uno de los tres últimos partidos– detrás del chileno Eduardo Vargas, que con cuatro tantos contra México llegó a seis, y del cinco veces Jugador del Año de la FIFA Lionel Messi, que llegará con cuatro a la semifinal de hoy a partir de las 20:00 horas.
El último gol de Dempsey llegó el jueves pasado al minuto 22 en la victoria de 2-1 en los cuartos de final contra Ecuador. Bobby Wood ganó la pelota en el área y se la pasó a un Jermaine Jones libre de marca, Dempsey se levantó en el punto penalti ante el centro de Jones y con un fuerte cabezazo venció al arquero.
Del otro lado, en la selección Argentina, hay tres de los seis máximos goleadores de su historia: Lionel Messi que está empatado con Gabriel Batistuta en el primer lugar con 54 goles, Sergio Agüero ubicado en el cuarto lugar con 34, y Gonzalo Higuaín, el sexto, con 29.
Todos tienen 28 años, una edad que supone madurez y plenitud física. En el caso de Higuaín, el último año confirma que los vinos entre más añejos saben mejor, pues el delantero del Napoli llegó a la Copa América después de marcar 38 goles en 42 partidos en todas las competiciones. Sus 36 goles en la Serie A sirvieron para establecer una marca en la exigente liga italiana.
En cuartos de final contra Venezuela, Higuaín abrió el camino del triunfo con un doblete en 28 minutos. El goleador apareció en el momento que se le necesitaba. “Se lo dedico a los que estuvieron siempre, al equipo, al cuerpo técnico y a mi familia,” dijo al final del partido.
Dos estilos diferentes, dos maneras opuestas de entender el futbol se enfrentan por el primer boleto a la gran final, no puede haber distracciones o exceso de confianza por los argentinos y un juego prácticamente perfecto de los estadounidenses para tener una oportunidad de ganarlo.
