Esta tarde los Tuzos del Pachuca han reanudado sus prácticas de cara a los que será una semana intensa en la que además de alistar su siguiente compromiso en la Liga MX con su choque fraterno, deberá administrar fuerzas para su siguiente sinodal en la Liga de Campeones y Subcampeones de Concacaf.
Luego del triunfo frente a los Rojinegros del Atlas el ambiente es de optimismo en el plantel hidalguense, el triunfo, la contundencia y la ambición que mostraron en el duelo en tierras tapatías ha dejado motivados a los jugadores, que ya pueden ver al alcance de una o dos jornadas más, la zona de calificación, por supuesto si siguen en la misma dinámica.
Por lo pronto con siete unidades los Tuzos ya elevaron a 38.8 por ciento su productividad, dejaron de lado los números rojos en su diferencia de goles y por los menos la pusieron en cero con seis anotados y la misma cantidad de recibidos.
Sin duda la tensión ha disminuido con la victoria, la forma y el rival ante quien se consiguió y eso puede percibirse entre jugadores y cuerpo técnico, que están concientes de que en el camino de la recuperación apenas han dado un paso.
El partido
Los Tuzos pusieron la primera diana de la noche al 29’, un desborde de Jürgen Damm terminó en servicio a la llegada de Ezequiel Cano que remató mordido para pintar el uno a cero. Los Zorros quisieron reaccionar, pero la dinámica de los visitantes estaba imponiéndose en la cancha del Estadio Jalisco a pesar del apoyo de la afición rojinegra.
En la segunda mitad Pachuca volvió a mojar, un pase filtrado a Jürgen Damm fue alcanzado por el extremo que se quitó a Federico Vilar y definió el dos a cero en La Perla Tapatía al 47’. El juego se puso intenso al 65’, luego de que Marcos Da Silva puso un remate en la horquilla y al rebote apareció Rodrigo Millar para martillar con la testa y acortar distancias para los rojinegros con el dos a uno.
Pero la velocidad de los de La Bella Airosa hicieron pedazos la defensa de los rojinegros y al 74’ Damm ganó pelota a Castillo en contragolpe y sirvió regalito a Hirving Lozano que clavó el tercero de los visitantes. Atlas se fue al frente con todo y tuvieron una al 78’ que no fue gol gracias a la intervención del Conejo Pérez que se tendió valiente y desvió un remate a bocajarro.
Está visto que en el Pachuca son fundamentales sus jugadores jóvenes, los que sienten la camiseta y tienen hambre de ganarse un lugar no sólo en el equipo, sino también ser vistos para selecciones nacionales, quizá por algún conjunto extranjero y en general para grabar su nombre en la historia del futbol mexicano.
