Al inicio del Mundial de Futbol Brasil 2014 era común escuchar en el ambiente deportivo la máxima de la Doctrina Monroe “América para los americanos”, porque los resultados favorecían de entrada que una mayoría del continente anfitrión estuviera en las finales y sus equipos representativos se veían sólidos para disputarse los máximos honores.
Conforme avanzó la competencia los europeos se vieron más solventes para tratar el balón y sobre todo para manejar los resultados con frialdad y cálculo correcto, así que a estas alturas se ve muy complicado que el máximo trofeo del balompié internacional se quede en suelo americano.
El equipo alemán ha mostrado un crecimiento claro y sostenido, aunque si bien Brasil estuvo mermado y presionado en la goleada que recibió, los germanos tuvieron el temple para obtener un triunfo que no dejara lugar a ninguna duda o suspicacia.
En cambio Argentina se tuvo que ir a penaltis porque simplemente no tuvo los argumentos para vencer a la defensiva holandesa, lo que si supo hacer el cuadro mexicano con el sabido resultado de que no pudieron cerrar la faena en los 90 minutos.
Como ya se anticipaba, el duelo entre argentinos y holandeses sería muy cerrado, ambos cuadros con individualidades que podrían resolver en una jugada el encuentro, entonces fueron muy cuidadosos uno del otro y el cotejo se tornó monótono por momentos.
Por ello es que difícilmente que un cuadro que apuesta por sus cartas aisladas pueda vencer a uno que baraja correctamente en lo colectivo, que también tiene elementos de alto poder, pero que todos se ciñen a un esquema fortalecido línea por línea.
Luego de que le hizo un daño terrible con la goleada de 7 – 1, en las horas recientes la escuadra teutona ha favorecido a Brasil con acaparar atención rumbo a la gran final del próximo domingo a partir de las 14:00 horas, tiempo del centro de México, mientras que el sábado los cariocas chocarán a las 15:00 horas contra los Países Bajos por el tercer lugar de la contienda.
