A tres años de la explosión e incendio en un ducto de Pemex ocurrida en Tlahuelilpan, “la herida no ha cerrado, sigue el dolor, ninguno olvida que perdió algún familiar, un padre o un hijo”, señaló Guadalupe Hernández quien perdió a su esposo en el incendio que cobró la vida de 137 personas en San Primitivo el 18 de enero del 2019.
Esta mañana, familiares, autoridades municipales junto con eclesiásticas con una misa en la zona del incendio, recodaron a las víctimas.
Se colocó una corona en el lugar de la tragedia y se guardó un minuto de silencio, mientras que familiares llevaron flores a las cruces que colocaron donde quedaron calcinados los pobladores que recolectaban gasolina en la toma clandestina.
Alan Reyes quien es uno de los 8 sobrevivientes, señaló que un primo lo invitó a la fuga donde cientos de personas estaban recolectando gasolina, “estaba de espaldas, cuando sentí el fuego, me agarró de espaldas, se quemó todo, ya nos fuimos a las ambulancias, ahí perdí a un primo y un amigo quedó con quemaduras”.
“No eran huachicoleros, se trataban de personas que por necesidad acudieron a juntar el hidrocarburo”, señaló Guadalupe Hernández familiar de una de las víctimas.
Por su parte las autoridades federales recalcan que Hidalgo sigue estando en el primer lugar nacional en el hallazgo de tomas clandestinas, por lo que los operativos para combatir el robo de hidrocarburo continúan señaló el delegado de Bienestar Abraham Mendoza Zenteno, quien anunció que en el lugar de la tragedia se construirá una casa de oración.




