Este sábado, el municipio de Tlaxcoapan llevó a cabo la tradicional Feria de las Espigas, una celebración con 86 años de historia que, como cada último sábado de abril, congrega a la comunidad en torno a una de sus manifestaciones religiosas más significativas.
La festividad dio inicio en la parroquia de Iglesia de San Pedro Apóstol, desde donde partió la procesión con el Santísimo Sacramento, representado por un cáliz colocado sobre una plataforma. El contingente recorrió diversas calles del municipio, previamente decoradas por los habitantes con flores, portadas monumentales de más de cinco metros elaboradas con trigo y los tradicionales tapetes multicolores hechos con aserrín teñido.
Estas alfombras artesanales plasmaron imágenes religiosas, principalmente de Jesucristo, así como símbolos eucarísticos como las uvas —que representan el vino— y el trigo —símbolo de la hostia—. Durante el trayecto, cohetes de colores acompañaron el paso del Santísimo, en un ambiente marcado por el fervor y la participación comunitaria.
De acuerdo con pobladores, el origen de esta tradición se remonta a 1943, cuando una severa sequía afectó los cultivos de trigo en la región. Ante la crisis, los habitantes realizaron una procesión con el cáliz para pedir por sus tierras; desde entonces, aseguran, no se ha registrado una sequía con la misma intensidad, lo que dio pie a la consolidación de esta celebración.
No obstante, en la edición de este año la festividad también evidenció las condiciones económicas actuales. En varias calles no se colocaron los tapetes de aserrín debido a su alto costo, que puede superar los 10 mil pesos, por lo que los vecinos optaron por adornar con flores.
A pesar de estas limitaciones, la Feria de las Espigas se mantiene como un símbolo de identidad, fe y resistencia para los habitantes de Tlaxcoapan, quienes continúan preservando esta tradición que articula historia, religión y comunidad.



