- Este fin de semana se cumplen siete años de esta tragedia
Con una misa celebrada en el lugar de la tragedia, este domingo familiares y habitantes de Tlahuelilpan, recordaron a las 137 personas que perdieron la vida tras la explosión e incendio de un ducto de Petróleos Mexicanos (Pemex), ocurrida el 18 de enero de 2019.
Durante la tarde, familiares de las víctimas acudieron a la zona del siniestro para colocar flores, mientras que en el sitio permanecen capillas y cruces que recuerdan a quienes murieron aquella tarde, cuando una toma clandestina de combustible derivó en una explosión de gran magnitud.
En el marco del aniversario, José Guadalupe Jiménez Garrido, uno de los sobrevivientes, compartió su testimonio. En entrevista para Punto por Punto señaló que, hasta el momento ha sido sometido a 110 cirugías, y aún le faltan varias más como parte del largo proceso de recuperación que enfrenta desde hace siete años.
El joven, de 29 años de edad, indicó que desde hace tiempo le fue suspendido el servicio médico, sin que hasta ahora haya recibido una explicación clara. Además, explicó que aún requiere una prótesis en el ojo izquierdo, perdió la sensibilidad en las manos, parte del oído, y tiene severas limitaciones físicas: no puede cargar objetos pesados ni exponerse a los rayos solares, entre muchas otras restricciones médicas.
Jiménez Garrido relató que el día de la tragedia acudió al lugar de la fuga con la intención de rescatar a un tío que se encontraba intoxicado por los gases del hidrocarburo. Con ayuda de su hermano intentaron sacar a su familiar, sin embargo, en ese momento ocurrió el estallido y la explosión que cambió su vida para siempre.
Desde entonces, aseguró, no ha podido volver a trabajar, ya que nadie lo contrata debido a sus condiciones de salud, y continúa necesitando atención médica especializada. Por ello, hizo un llamado al Gobierno Federal para recibir apoyo y poder continuar con su tratamiento, al tiempo que pidió no olvidar a los sobrevivientes que aún enfrentan las consecuencias de la tragedia.
A siete años de distancia, la explosión de Tlahuelilpan sigue dejando una profunda huella en las familias de las víctimas y en quienes lograron sobrevivir.



