El problema no es haber nombrado a un opinólogo en la dirección de Radio y Televisión, lo grave es el mensaje que se envía sobre el destino que tendrá el sistema público de comunicación más importante que tiene el estado, que parece condenado a quedarse como el instrumento de adulación política más grande con un presupuesto anual de 95 millones de pesos.
Más allá de lo que considere el plan estatal de desarrollo, el actual régimen, consideró sustancial un cambio de fondo en la operación de lo que aún quedaba en este órgano fundado el primero de abril de 1982, justo para transmitir el informe del entonces gobernador Guillermo Rossell de la Lama, y uno de sus primeros pasos fue sacarlo de la estructura de la Secretaría de Educación e incrustarlo en el organigrama de la Secretaría de Gobierno.
La pérdida de las estaciones de radio por la pasada administración encabezada por Christian Guerrero Barragán, se convirtió en la bandera de la lucha contra la corrupción y el anuncio de que se limpiaría el sistema de todas las prácticas irregulares, y se buscaría la recuperación de las frecuencias de transmisión muchas de las cuales, se habían convertido en el único vínculo de comunicación con las comunidades indígenas apartadas.
No sucedió ni lo uno ni lo otro, pues si bien se detuvo a Guerrero Barragán, este fue liberado en medio de procesos irregulares que fueron exhibidos por un juez federal, pero de las estaciones de radio hoy nada se sabe, aunque de lo que sí se tuvo certeza fue de una compra irregular para equipar estaciones de radio sin tener la certeza de que se recuperarían, con lo que se benefició a la empresa Promexar con una licitación de 48 millones de pesos.
El caso dio para que el contralor Álvaro Bardales, iniciara la auditoría interna HGO/DGA/39/2023/RTVH por la licitación RTH-003-2022, para revisar contratos, equipos y compras irregulares, es decir, la sospecha de los manejos pocos claros se mantuvieron y terminaron con actas administrativas y señalamientos de conflictos internos.
Hoy no se da un viraje, mucho menos un golpe de timón, al traer a un aplaudidor en el pasado del grupo Universidad y Gerardo Sosa, no es alentador para lo que representa un sistema público de comunicación, que aspira a convertirse en el generador de información, además de divulgación de la ciencia, cultura y educación.
Actualmente, menos del 70 por ciento de la barra propia de Radio y Tv, cumple el objetivo de la concesión que representa y su barra informativa, es más la construcción de lenguajes institucionales que periodísticos, y lo segundo no está peleado con el medio público.
Lo que menos necesita el actual régimen, es llenarse de alabanzas y construir minutos a partir de escenarios irreales que nada comunican, el mismo gobernador Julio Menchaca, ha enviado muestras de rechazo a estas prácticas, pero sus funcionarios parecen no entenderlo y eligen lo peor que tiene para el último y más importante tramo del gobierno. Por cierto, el proyecto de la llamada agencia de comunicación no es nuevo, es más bien, una invención del pasado forjada en ilusiones irrisorias.
De mi tintero… Ya que hablamos de cambios en Radio y TV Hidalgo, tras su fracaso como directora de noticias, Karina Atanacio ahora cobra como directora, pero sólo por ser la “reportera” asignada a la Secretaría de Gobierno, donde las hace aveces de maestra de ceremonia, sólo en los eventos del titular…Quienes se frotan las manos pensando que la destitución de Adán Augusto López, como coordinador de los senadores morenistas impactará en las aspiraciones del también senador de la 4T Cuauhtémoc Ochoa, pueden irse desencantando, pues la lectura parece muy equivocada, la única candidatura que parece haberse caído por ahora, es la de Andrea Chávez…

