Habitantes de comunidades ubicadas en la ribera de la presa Endhó denunciaron la creciente presencia del mosco culex, cuya proliferación se ha convertido en un severo problema de salud y ha deteriorado significativamente su calidad de vida.
De acuerdo con testimonios de los pobladores, al caer la tarde se forman densas nubes de mosquitos que emergen del lirio acuático que invade el embalse. Actualmente, más del 50 por ciento de las mil 200 hectáreas del vaso de la presa se encuentran cubiertas por esta planta, considerada el principal hábitat del insecto.
“No se puede vivir así. Continúa el mosquerío, es un grave problema”, expresó Noé Olguín Luna, subdelegado de la comunidad de Michimaloya, en el municipio de Tula, quien aseguró que la situación se ha intensificado en los últimos meses.
Los habitantes relatan que durante las noches las paredes de sus viviendas llegan a cubrirse completamente de mosquitos, al grado de “pintarse de negro”. Además, denunciaron la muerte de animales de granja debido a la gran cantidad de picaduras que reciben diariamente.
El problema, señalaron, se agrava ante el incumplimiento de las autoridades. Según explicaron, el Gobierno Federal había prometido implementar fumigaciones constantes para controlar la plaga, compromiso que —afirman— no se ha cumplido.
“El mosco se te pega por enjambre, no puedes tener puertas o ventanas abiertas”, añadió el representante comunitario.
Ante este panorama, pobladores de diversas comunidades ribereñas hicieron un llamado urgente a los tres niveles de gobierno para atender de manera inmediata la problemática, al considerar que las condiciones actuales son insostenibles y representan un riesgo de salud pública en la región.




