Por: Diego Herrera
El Gobierno de México ha escalado su postura frente a las muertes de ciudadanos mexicanos bajo custodia o en operativos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de Estados Unidos, anunciando la presentación de denuncias penales formales ante las fiscalías estadounidenses. La presidenta Claudia Sheinbaum ha calificado estas muertes como «homicidios» y ha hecho un llamado a la unidad de todos los partidos políticos para defender los derechos humanos de los connacionales.
La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) formalizará este lunes las denuncias por el fallecimiento de 17 mexicanos bajo custodia del Gobierno de Donald Trump: 14 en centros de detención y tres en redadas de migrantes. El canciller Roberto Velasco ya ha comunicado al embajador de Estados Unidos en México, Ronald D. Johnson, las medidas penales y civiles que tomará el Gobierno mexicano, quien se mostró «muy receptivo» ante la preocupación, según Sheinbaum.
La decisión de México de elevar el tono de sus quejas se intensificó tras la muerte de Lorenzo Salgado Araujo, quien fue baleado por un agente del ICE en Houston, Texas. Sheinbaum enfatizó que no se puede seguir solo con «cartas diplomáticas que no han dado resultados», por lo que ahora se busca que el Departamento de Justicia de EE. UU. investigue a los responsables.»Vamos a hacer todo lo que esté en nuestras manos, porque no podemos ser omisos ante la muerte de mexicanos cuyo único delito es trabajar en los Estados Unidos de manera honesta», declaró la presidenta.
Además de las denuncias penales, México impulsará acciones civiles contra las empresas que gestionan los centros de detención, buscando que cesen las violaciones a los derechos humanos en estos lugares. También se ha solicitado la intervención del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU, Volker Türk, para que demande protección para los connacionales.
Sheinbaum aseguró que, este nuevo frente con la administración de Donald Trump no debe interferir en las buenas relaciones entre ambos países, a pesar de las batallas abiertas en materia comercial y de injerencia por la lucha contra el narcotráfico. «No se trata de generar conflicto ni mucho menos, pero tampoco puede uno como Gobierno y como mexicanas y mexicanos decir: ‘No vayamos a decir nada porque no vaya a ser que haya algún problema con la relación con el Gobierno del presidente Trump’», afirmó.
La mandataria ha buscado cerrar filas con todos los partidos políticos en el Congreso de la Unión y la Comisión Permanente, pidiendo que presenten solicitudes de información y manifiesten su rechazo ante esta situación.

