“Gracias a la vida, que me ha dado tanto, me ha dado la vida y me ha dado el llanto, Así yo distingo dicha de quebranto”… Este es un fragmento de la canción compuesta por Violeta Parra, que popularizó Mercedes Sosa y que se refiere de una manera sublime a estareacción tan humana y necesaria que se manifiesta continuamente en la vida diaria.
Precisamente, el 11 de enero celebraremos el Día Internacional del Agradecimiento, fecha que se instauró para promover la gratitud, reconocer el apoyo de otros y enfocarse en los beneficios emocionales y de bienestar que genera ser agradecido, reconociendo así las bendiciones diarias.
Algunas investigaciones recientes del comportamiento humano, refieren que expresar las gracias a familiares, amigos, colegas y hasta desconocidos mediante palabras, gestos o notas, tiene un impacto positivo en la salud mental y la felicidad.
Por su parte, el psicólogo español Iñaki Piñuel, quien es el experto en el estudio de relaciones tóxicas en la pareja y las personalidades narcisistas y psicopáticas,afirma que “la gratitud nos ayuda a detectar la sanidad o la toxicidad en una relación de pareja, donde ambos miembros comparten obsequios y experiencias, las cuales son retribuidas de la misma forma en ambas personas”. También, el experto español señala que es erróneo “dar sin esperar nada a cambio” pues en las relaciones sanas, ambas personas dan y reciben en la misma medida.
En este día, les invito a agradecer a aquellas personas que nos han hecho felices, asimismo agradezco el honor de su lectura semanal de esta columna, lo cual me produce mucha felicidad.

