Quizá no tuvo el recorte de otros organismos o instituciones públicas, pero tampoco el crecimiento que pedían, basados en su argumento de ser la principal generadora de investigación y atención a alumnos en el estado, hoy la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, dejó de ser consentida en el financiamiento que recibían y su relación está cada vez más alejada del gobierno en sus diferentes niveles y a tres años del gobierno morenista, lejos está de ser un aliado.
La noticia no pudo ser peor para Gerardo Sosa, líder del clan Universidad, que apenas había recibido el aviso de sus abogados, que debería volver a colocarse el brazalete electrónico para reiniciar el proceso que se le sigue por delincuencia organizada y uso ilícito de atribuciones, además de enfrentar una nueva causa penal la 152/2025 por el presunto peculado de 5.9 millones de pesos cuando era presidente del Patronato Universitario y aparentemente, desvió el dinero a un fondo de inversión, en vez de servicios personales, materiales, suministros y servicios generales.
Sosa Castelán, tuvo que suspender sus reuniones y el encuentro previsto con la comunidad universitaria de fin de año, para la que había preparado su mensaje político triunfalista de haber ganado la batalla legal y con ello robustecer su versión de perseguido político con expedientes fabricados; pero su perorata tuvo que quedarse en su residencia de Valle de San Javier, donde recibió a sus familiares y colaboradores cercanos, mientras sus publicaciones en sus redes sociales desaparecieron.
Acostumbrados a la bonanza económica, desde donde fortalecían sus proyectos políticos, pues sin ninguna restricción ni ente que pudiera fiscalizar el uso y destino de los recursos, crearon a sus propios proveedores y empresas, para que el dinero se quedara en sus cuentas; hoy el clan tendrá apenas un 4 por ciento más de lo que tuvo en el 2025, el menor incremento que haya tenido en la última década y que no tuvo ningún punto de apoyo y resistencia en la cámara de diputados, donde los petistas mostraron su indiferencia.
La UAEH suma ya dos sexenios en los que ha sido relegada, las concesiones se acabaron y hoy, apenas recibe lo que el gobierno federal y estatal considera necesario para su operación con su matrícula de 70 mil estudiantes en sus 24 escuelas, sus líderes son considerados como adversarios políticos, y sólo reciben un trato “institucional”, donde pocas veces son invitados a eventos públicos de relevancia.
Sus aspiraciones de colocarse en el tablero político influyente con la membresía del Partido del Trabajo (PT), se quedaron en eso, no lograron involucrarse con Morena y sus enfrentamientos como sus desatinos, fueron colocados por encima de lo que pudieran aportar que cada vez es menor pues ni siquiera pueden presumir de tener a toda la comunidad universitaria; el castigo para el clan Sosa Castelán, fue donde más suele dolerle, en el dinero.
De mi tintero…Por cierto, ya que hablamos de dinero, los que se rayaron fueron los partidos políticos con el financiamiento que recibirán de 159 millones de pesos para la llamada actividad ordinaria y específica y tres partidos acaparan la mayor cantidad de recursos, Morena, PRD y Nueva Alianza, aunque este último se lleva la mayor tajada del pastel con 46 millones de pesos….El que parece cobrar notoriedad por su impecable ineficacia y señalamientos de corrupción, es el subprocurador poniente Irám González Pérez, que ahora será investigado por la Fiscal General de la República, Ernestina Godoy, luego de que fuera acusado ante la presidenta Claudia Sheinbaum, por el papá de un menor agraviado de no actuar para detener al presunto responsable de la violación a su hijo, con esos funcionarios para que quieren enemigos en el gobierno estatal…

