Tras permanecer tres años en proceso de restauración, el emblemático marcador de juego de pelota hallado en Atotonilco de Tula volvió a ser exhibido al público como pieza central de la exposición “Juego de Pelota, el eco del movimiento divino”, inaugurada en el Museo Jorge R. Acosta, ubicado en la zona arqueológica de Tula.
La pieza, un aro monumental correspondiente al periodo Posclásico Tardío, es considerada uno de los marcadores de juego de pelota mejor conservados de Hidalgo y uno de los vestigios arqueológicos más representativos del patrimonio histórico de Atotonilco de Tula.
De acuerdo con información del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), el monumento fue descubierto durante el siglo XIX en el atrio de la iglesia de Santiago Apóstol. Posteriormente permaneció durante décadas en la plaza principal del municipio y más tarde fue colocado junto al templo, cerca del sitio donde fue localizado originalmente.
La exposición constante a la intemperie provocó una fisura que puso en riesgo su conservación, por lo que fue retirado y trasladado al Centro INAH Hidalgo para someterlo a un proceso integral de restauración que se prolongó por tres años.
El arqueólogo Luis Manuel Gamboa explicó que los marcadores de juego de pelota eran esculturas circulares incrustadas en los muros de las canchas y servían como objetivo para que la pelota de caucho atravesara su abertura, acción que permitía concluir el encuentro ritual.
Detalló que en la antigua ciudad tolteca de Tula existen seis canchas de juego de pelota, por lo que originalmente debieron existir al menos doce marcadores; sin embargo, actualmente solo se tiene registro de dos ejemplares.
La muestra también incluye información sobre las canchas de Tula, referencias históricas, códices y elementos que explican la relación del juego de pelota con prácticas rituales, entre ellas el sacrificio humano y los tzompantlis.
Por su parte, el director del Centro INAH Hidalgo, Manuel Villarruel Vázquez, destacó que es la primera ocasión en que el marcador restaurado se presenta al público y resaltó su relevancia por la posible vinculación histórica con la antigua capital tolteca.
Asimismo, señaló que la museografía busca mostrar el significado religioso y filosófico del juego de pelota, entendido por las culturas mesoamericanas como un ritual asociado a la renovación de la vida, el movimiento de los astros y el equilibrio del universo.
Una vez concluida su exhibición temporal en el Museo Jorge R. Acosta, la pieza regresará a Atotonilco de Tula, donde el INAH prevé resguardarla de manera permanente en el Museo Comunitario Totonili, espacio que será acondicionado para garantizar su conservación y evitar nuevos daños por exposición ambiental.
Con ello, uno de los vestigios arqueológicos más importantes de la región podrá preservarse para futuras generaciones, fortaleciendo al mismo tiempo la difusión del legado histórico de la cultura tolteca en Hidalgo.



