Por. Diego Herrera
Greenpeace México ha presentado dos denuncias formales contra Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Agencia Nacional de Seguridad Industrial y de Protección al Medio Ambiente del Sector Hidrocarburos (ASEA) por un extenso derrame de hidrocarburos en el Golfo de México. La organización ecologista acusa a la paraestatal de ocultamiento de información y exige una investigación exhaustiva para determinar responsabilidades y garantizar la reparación de los daños ambientales y sociales.
El derrame, que se originó en febrero en las instalaciones de Pemex en la plataforma de Abkatún Cantarell, no fue reconocido por la empresa hasta el 16 de abril, casi dos meses después de que organizaciones civiles y comunidades costeras alertaran sobre la contaminación. Este incidente ha afectado más de mil 100 kilómetros de costas en los estados de Veracruz y Tabasco, extendiéndose incluso a Tamaulipas, y causando graves daños a ecosistemas marinos como los manglares.
Las denuncias fueron interpuestas ante la ASEA y la Unidad de Responsabilidades de Pemex. En ellas, Greenpeace solicita que se identifique a los responsables de la contaminación y se garantice la recuperación integral de los ecosistemas marinos y costeros afectados. Además, exige la adecuada disposición final de los residuos recolectados y el establecimiento de mecanismos eficaces de alerta y protección para las comunidades expuestas.
Greenpeace ha expresado su profunda preocupación por la escasa información proporcionada sobre los riesgos de exposición a los hidrocarburos, las deficiencias en la entrega de equipos de protección personal y la falta de claridad en el manejo de los residuos contaminantes. La organización también ha señalado posibles desigualdades en la atención institucional, indicando que las labores de limpieza se concentraron principalmente en zonas turísticas y de fácil acceso, dejando desatendidas otras áreas afectadas.
Entre los hechos que Pemex admitió en una conferencia de prensa se encuentran la pérdida de integridad mecánica y la falta de reporte de un oleoducto, el ocultamiento de información sobre agua oleosa recuperada y una demora de ocho días para cerrar completamente la válvula principal tras la detección inicial del derrame. Por esta situación, algunos funcionarios fueron separados de sus cargos y se abrió una investigación interna, donde las bitácoras de Pemex fueron clave para descubrir a los trabajadores que escondieron información, según lo mencionado por la presidenta Claudia Sheinbaum.
La organización ecologista también ha solicitado a Pemex, ASEA, la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) que entreguen toda la información relacionada con el derrame, argumentando que la opacidad y la demora en la respuesta institucional agravan los impactos ambientales y sociales.

