Por. Diego Herrera
Científicos y autoridades mexicanas han encendido las alarmas ante lo que podría ser una de las temporadas de sargazo más intensas de la historia. El Laboratorio Nacional de Observación de la Tierra (LANOT) de la UNAM estima que una biomasa de 40 millones de toneladas métricas de esta alga se desplaza actualmente por el Océano Atlántico, amenazando con impactar severamente el ecosistema y la economía turística del Caribe Mexicano durante este 2026.
El investigador Jorge Prado Molina, coordinador del LANOT, advirtió que el volumen de sargazo detectado mediante imágenes satelitales Sentinel-2 supera con creces los registros de años anteriores. Para ponerlo en perspectiva, en 2025 se recolectaron aproximadamente 96 mil toneladas en Quintana Roo; la cifra proyectada para este año obligará a duplicar los esfuerzos de contención.
«El sargazo puede duplicar su volumen en apenas 18 días debido al calentamiento global y al exceso de nutrientes en el océano», explicó Prado Molina. Este crecimiento exponencial ha generado la formación de la llamada «marea marrón», un fenómeno que ocurre cuando el alga se descompone y se hunde, asfixiando arrecifes de coral y pastos marinos.
Más allá de la estética de las playas, el sargazo representa un peligro silencioso. Especialistas del IPN y la UNAM han identificado que estas algas capturan metales pesados como arsénico, mercurio y cadmio.
•Contaminación de Acuíferos: Si el sargazo se deposita sin control en la selva o rellenos sanitarios no autorizados, los lixiviados pueden filtrar estos metales hacia los ríos subterráneos.
•Gases Tóxicos: El IPN ha instalado estaciones de monitoreo en Cancún, Playa del Carmen y Tulum para medir niveles de ácido sulfhídrico y amoniaco, gases que en altas concentraciones representan un riesgo respiratorio para turistas y trabajadores de limpieza.
Ante la magnitud del arribo, la Secretaría de Marina (SEMAR) y el Gobierno de Quintana Roo han reforzado la estrategia de contención con un despliegue que incluye:
•Tecnología de Punta: Uso de drones y GPS flotantes para rastrear las manchas en tiempo real y optimizar el despliegue de las embarcaciones.
Con el Mundial 2026 a la vuelta de la esquina, la limpieza de las playas se ha convertido en una prioridad de seguridad nacional y estabilidad económica para la región.

