La seguridad en la Zona Arqueológica de Tula presenta deficiencias significativas, de acuerdo con un recorrido realizado este viernes, en el que se constató la presencia de únicamente dos elementos de la Policía Industrial y Bancaria del Estado de Hidalgo.
Durante la visita, se observó que uno de los agentes permanecía en el acceso principal, mientras que el segundo se encontraba en la Pirámide B, estructura que alberga a los emblemáticos Atlantes de Tula. Esta limitada cobertura de vigilancia ha generado preocupación entre los visitantes, quienes consideran insuficiente el resguardo en un sitio de alta afluencia turística.
Turistas consultados señalaron que no se realizan revisiones de bolsas ni mochilas al ingreso, lo que —advirtieron— permitiría el acceso de armas u objetos prohibidos sin ningún tipo de control. Esta situación incrementa la percepción de vulnerabilidad tanto para quienes acuden al lugar como para la preservación del patrimonio histórico.
De acuerdo con estimaciones, cerca de mil personas visitan diariamente este sitio prehispánico. Entre semana, una parte considerable de los asistentes corresponde a grupos escolares, principalmente niños, lo que acentúa la preocupación ante la falta de medidas de seguridad más estrictas.
Actualmente, la zona arqueológica se encuentra en proceso de restauración en diversas áreas, entre ellas el juego de pelota, el Palacio Quemado y las escaleras de la Pirámide B. No obstante, pese a estos trabajos, la vigilancia no ha sido reforzada, lo que abre cuestionamientos sobre la protección integral del sitio.



