Cientos de personas se dieron cita en la zona arqueológica de Tula para celebrar la llegada de la primavera, una tradición que año con año reúne a visitantes que buscan “cargarse de energía” durante el cambio de estación.
Desde temprana hora, hombres y mujeres vestidos de blanco ascendieron a la Pirámide B, donde se encuentran los imponentes Atlantes. En lo alto, los asistentes levantaron los brazos hacia los cuatro puntos cardinales, realizando un ritual simbólico con el que buscan renovarse espiritualmente.
Al mismo tiempo, en la explanada principal, junto a la Pirámide C, grupos étnicos ofrecieron danzas prehispánicas al ritmo del caracol y los tambores, creando un ambiente ceremonial que atrajo la atención de los visitantes.
Turistas provenientes del centro del país, así como algunos extranjeros, recorrieron el sitio arqueológico y visitaron espacios emblemáticos como el Juego de Pelota y el Palacio Quemado.



