- Mal de amores
Si bien la vida no es un cuento de hadas, como sentencia la sabiduría popular, es justo reconocer que durante nuestra niñez estos relatos de fantasía nos hicieron vivir momentos muy felices, pero también nos conmovieron los pasajes trágicos por los que tenían que atravesar las y los personajes principales.
El 26 de febrero se conmemoró en todo el mundo “El Día Mundial de los cuentos de hadas”, fecha instaurada con el propósito de fomentar la lectura y reconocer su importancia en la formación de valores en la infancia.
Los cuentos de hadas se popularizaron en el siglo XVII en Francia, inicialmente eran para todas las edades y posteriormente para que los disfrutara la niñez; desde hace décadas, han sido la base para los guiones de infinidad de películas producidas por las industrias de entretenimiento como Walt Disney Company y DreamWorks, entre otras.
Por otra parte, la investigadora feminista Coral Herrera, asegura que los cuentos de hadas reproducen estereotipos de género como el de la mujer sumisa en espera de ser rescatada por el príncipe azul, cuya idea coloca en desventaja a miles de mujeres en todo el mundo, quienes sueñan con hacer realidad una historia de amor, cuando en las relaciones de pareja, es donde las mujeres están expuestas a todo tipo de violencia.
Cada uno puede discernir entre la ficción y la realidad, por lo que les comparto las siguientes ideas para celebrar esta fecha que nos remonta a nuestra infancia: Leer libros clásicos de autores como Charles Perrault o los Hermanos Grimm; contar historias a los más pequeños, con la intención de que aprendan valores, por último, escribir o narrar cuentos de hadas de la propia autoría.
Aprovecho esta columna para agradecer a Punto por Punto, por brindarme un espacio en su sitio digital, donde pude compartirles a mis apreciables lectoras y lectores una diversidad de temas que espero hayan sido de su agrado, no me resta más que despedirme y desearles bendiciones. ¡Hasta siempre!

