El próximo domingo 18 de enero se cumplirán siete años de la tragedia ocurrida en Tlahuelilpan, Hidalgo, donde una toma clandestina de combustible en un ducto de Petróleos Mexicanos (Pemex) derivó en una de las explosiones más devastadoras registradas en México en tiempos recientes.
La tarde del 18 de enero de 2019, alrededor de las 14:30 horas, fue detectada una fuga de gasolina en un tramo del poliducto Tuxpan–Tula, en las inmediaciones de la comunidad de San Primitivo, ubicada en los límites de los municipios de Tlahuelilpan y Tlaxcoapan.
La presión del carburante provocó que el combustible brotara con gran fuerza, formando un chorro visible a varios metros de altura, lo que atrajo a cientos de pobladores. Con bidones, cubetas y diversos recipientes, las personas comenzaron a recolectar gasolina directamente del ducto perforado.
A pesar de la presencia de elementos del Ejército, la Guardia Nacional y corporaciones policiacas, las autoridades no lograron dispersar a la multitud, integrada en muchos casos por personas motivadas por la difícil situación económica y la escasez de combustible que se vivía entonces en el país.
Alrededor de las 18:50 horas, cuando el predio se encontraba lleno de vecinos que intentaban llevarse el combustible, se registró una explosión masiva que desató un incendio de grandes proporciones. El estallido y las llamas alcanzaron a la multitud, generando escenas de horror, desesperación y caos.
El saldo final fue catastrófico: 137 personas perdieron la vida, muchas de ellas completamente calcinadas, y decenas más resultaron gravemente heridas. Entre las víctimas mortales se encontraban hombres, mujeres y adolescentes.
Desde entonces, cada 18 de enero, familiares de las víctimas acuden al lugar de la explosión para limpiar el predio y colocar flores en memoria de sus seres queridos. Este año, como parte de los actos conmemorativos, se celebrará una misa para recordar a las 137 víctimas de aquella tragedia que marcó de manera profunda a Tlahuelilpan y a todo el país.







