Faustino Manuel Hernández quien perdió su patrimonio recordó que el día del deslave que destruyó su hogar “escuchamos como un terremoto”. Dijo que por fortuna nadie resultó herido, pero temen por su seguridad además de que y ya no podrán regresar.
Es vecino del barrio Ixtlapa de Santo Tomás en el municipio de Huazalingo, uno de los municipios con mayor pobreza en la entidad, donde una casa quedó destruida, 2 más con daños y 50 más en riesgo debido a un desprendimiento de tierra y enormes rocas.
Todo el sector está acordonado, de acuerdo con Protección Civil del estado, el lugar ya no es habitable.
Mencionó que hizo la petición para que los apoye el gobierno municipal y estatal porque ya no pueden vivir ahí, nunca había pasado anteriormente y no esperábamos dijo, este fenómeno.
En la calle que hay en el barrio, dos niños desafían a la naturaleza jugando en ese lugar, son parte de las dos familias que se negaron a abandonar el lugar a pesar de que fueron notificados del riesgo que existe.
Cristian Sampayo Sánchez, encargado de vigilancia que parte de la Dirección de Protección Civil, mencionó que ya se notificó a todas las personas del lugar, pero se rehúsan a dejar sus hogares porque temen la rapiña o perder sus demás cosas.
Dijo que fue un fenómeno repentino, fue un deslave de piedras por el agua, fueron evacuados y llevados al preescolar y la iglesia, pero ya se fueron con los familiares.
Santo Tomás es una de las comunidades más lejanas de la cabecera municipal y de las que tienen mayor número de habitantes, se llega en un acceso que está en el sitio conocido como San Juan, casi una hora de travesía por el camino casi intransitable de terracería, que de por sí fue dañado y que ahora las condiciones empeoraron por los efectos ocasionados por las lluvias que provocó el huracán Grace.
María Hernández otra de las afectadas comentó que escucharon muchos ruidos como si fuera un temblor y que después decidieron irse del lugar a los refugios temporales, no les dio tiempo de sacar muchas cosas.
Juan Morales Aparicio comentó que estaba en Monterrey y se tuvo que trasladar a la localidad, cuando llegó estaba su esposa y sus tres hijos en un albergue.
“queremos que nos apoyen estamos en la mejor disposición, si nos dicen que nos van a reubicar adelante pero que nos apoyen, perdimos prácticamente todo de diez años de esfuerzo”, lamentó.
El alcalde Julio César González indicó que se hace todo lo posible por ayudar, sobre todo con alimentación ya que no han podido trabajar y las carreteras están en pésimas condiciones por la lluvia y otras comunidades estaban incomunicados al tránsito de vehículos.
