A casi un año del cierre de la zona arqueológica de Tula, las afectaciones son incuantificables, los 30 locales de la plaza de las artesanías en el centro de la ciudad, solo abren 2 y reportan pocas ventas.
Así lo señalaron los comerciantes que tienen la mercancía sin poder venderse, “el principal atractivo turístico son los Atlantes, y pues está cerrado”, señaló Nieves Villeda Oropeza una de las vendedoras de artesanías del centro de la ciudad.
Los comerciantes explicaron que no es congruente que los parques acuáticos y balnearios ya reabrieron y la zona arqueológica continúa cerrada.
“Los turistas llegan a los balnearios, pero no pasan a Tula porque la zona arqueológica está cerrada”, indicó.
Desde el 20 de marzo del 2020 previo al equinoccio de la primavera, la zona arqueológica fue cerrada por la pandemia, esto ha provocado a afectaciones a más de 150 familias que depende directamente del comercio al interior del recinto prehispánico, así como de otras 2 mil familias que dependen indirectamente de la llegada de turistas, tales como, restaurantes, vendedores de artesanías, guías turísticos, hoteles, entre otros.
Los tulenses afectados, piden al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) la reapertura de la zona Arqueológica para evitar más afectaciones a la economía.
