Al igual que los Tuzos del Pachuca para conquistar su sexto campeonato, la Selección Mexicana de Futbol se mostró “chata” en el ataque frente a su similar de Chile y sin embargo alcanzó la victoria para poder llegar con racha positiva a la Copa América Centenario.
A la escuadra hidalguense el gol en los minutos finales de Guzmán, quien apenas había entrado de cambio, le sirvió para empatar el marcador en su duelo de vuelta contra los Rayados de Monterrey, mientras que al Tri, la anotación también de cabezazo, de Javier “Chicharito” Hernández, quien recién había sustituido a Raúl Jiménez, le alcanzó para obtener la victoria frente a los andinos.
Si bien es cierto que la escuadra mexicana no dejó de intentar y tuvo desbordes interesantes por los costados y paredes por el centro del área rival, también lo es que la mayor sensación de peligro y cercanía de gol se producía con los chilenos a la ofensiva.
EL PARTIDO
A pesar que desde el silbatazo inicial el equipo mexicano intentó irse al frente, en la búsqueda del primer gol del cotejo, la primera llegada de peligro fue del equipo chileno apenas al primer minuto. Alexis Sánchez tomó la bola en claro contragolpe, la manejó más de medio campo y se la cedió a Charles Aránguiz, que sacó derechazo cruzado que pasó rozando el poste derecho de la portería defendida por Alfredo Talavera.
México luchaba en todo momento sobre el terreno de juego por tener la iniciativa, trataba de hacerse del balón y llegar con peligro al área rival, sin embargo, tenía enfrente al actual campeón de la Copa América, que tenía entre sus hombres más peligrosos a Arturo Vidal y a Alexis Sánchez.
Los sudamericanos estarían nuevamente cerca de la anotación a los 26’. Edson Puch cerró la pinza en un servicio a segundo poste desde la banda derecha, que de no ser por el poste izquierdo, la bola hubiera terminado al fondo de la cabaña azteca. Los chilenos se notaban mejor que los mexicanos.
México comenzó la segunda mitad de manera muy diferente, Juan Carlos Osorio realizó algunos ajustes con la escuadra azteca y de inmediato se notó, Oribe Peralta estuvo cerca de la anotación a los 50’, pero su potente disparo fue tapado por el capitán chileno, Gary Medel, con el rostro.
A pesar de que el cotejo se había emparejado en su trámite, Chile estuvo a nada de conseguir el gol a los 63’. Arturo Vidal le metió un gran servicio a Alexis Sánchez, el jugador del Arsenal de Inglaterra bajó la esférica con el muslo derecho, se acomodó y metió zurdazo cruzado que pasó por un costado del poste izquierdo de la cabaña mexicana.
La intensidad por parte de ambas escuadras era una constante en el partido, no importaba que el juego fuera de preparación, los 22 elementos sobre el terreno de juego peleaban con todo por la pelota. Las acciones de gol eran escasas en las dos porterías.
Cabezazos que los guardametas controlaban sin problemas, disparos que pasaban desviados y que tapaban la defensa, eran las jugadas de peligro del partido, la lucha se centraba más en el medio campo o en tres cuartos de la cancha de los rivales.
Pero la historia cambió del parido cambio de la mano de un jugador que está tocado con una vara mágica. A los 86’ Miguel Layún sacó servicio desde la banda derecha, Javier Hernández se levantó adentro del área chilena y metió testarazo que se clavó en el ángulo superior derecho de la portería sudamericana. México ya ganaba el encuentro y así culminó, a pesar de los intentos que todavía ejecutó la escuadra dirigida por Juan Antonio Pizzi.
