Al grado de darle el título de “maldición del líder” ha llegado en el futbol mexicano el hecho de las constantes eliminaciones que sufren en las Liguillas los equipos que llegan en primer lugar, sin embargo en el Clausura 2016, los Rayados del Monterrey dan muestra de querer escribir una historia distinta.
En teoría conforme se avanza hacia la lucha por el título la contienda es más difícil, sin embargo a la Pandilla le tocó iniciar la fiesta justo contra su némesis, un equipo siempre aguerrido y que sabe jugar liguillas, los Tigres de la Universidad Autónoma de Nuevo León que con marcador adverso de 4 – 3 le dijeron adiós a la posibilidad de buscar el bicampeonato.
EL PARTIDO
Herido y con las garras bien afiladas salió en Campeón en busca de una gran remontada. Tras unos primeros minutos donde los Rayados se hicieron del esférico, bastó una jugada a profundidad de los visitantes para revivir la serie. Javier Aquino llevó a línea de fondo el balón y sacó un servicio justo al punto penal, donde Jesús Dueñas se levantó solo para rematar a segundo poste venciendo el lance de Jonathan Orozco.
Con la ventaja los Felinos no dejaron de presionar la salida de los locales que apostaban por trazos largos en busca del mano a mano con los defensores, pero la estrategia de los de Zuazua fue más eficiente y tras recuperar un despeje, Guido Pizarro proyectó a André-Pierre Gignac, quien sacó una diagonal en el último sector de la cancha, el balón superó a Orozco y a Efraín Juárez para caerle a Rafael Sobis, quien sólo mandó un pase a las redes.
Con el 0-2, un gol era ya el pase para cualquiera de los dos equipos, a partir de ese momento el juego se volvió tenso, cada balón se peleó al máximo y con total decisión, aunque la claridad se perdió en los últimos metros. En el complemento los Rayados salieron en busca de recuperar la ventaja y al minuto 49 Rogelio Funes Mori parecía tenerlo, cuando un gran servicio de Edwin Cardona fue directo al movimiento del delantero, pero un jalón al hombro le impidió rematar decretándose la pena máxima, la cual fue cobrada por Dorlan Pabón y detenida por Nahuel Guzmán.
Monterrey no renunció a la tenencia del balón y Tigres era quien buscaba los espacios, pero la lucha por el balón subió de tono y Juninho cargó a Carlos Sánchez para ganarse la segunda tarjeta amarilla y así dejar a su equipo en inferioridad numérica. en el cobro de esa falta Cardona encontró a primer poste a Funes Mori, quien remató de primera, Nahuel rechazó y dejó el esférico a la llegada de César Montes que definió correctamente para hacer explotar el Estadio de Rayados.
Con el 1-2 el partido se abrió dada la necesidad de los Tigres y Rayados en un contragolpe encontró el espacio con Funes Mori, quien sacó un disparo que impactó en la humanidad de Guido Pizarro decretándose mano. El penal fue cobrado por el mismo delantero argentino quien lo falló.
