
La reunión como en ocasiones anteriores fue en la cancha de Ixtlahuaco II, en donde pasó sus últimos años realizando su labor pastoral a pesar de la enfermedad que le aquejaba.
En la entrada a la localidad de Buena Vista colocaron una lona en donde recuerdan su tercer aniversario luctuoso.
Antes de la celebración religiosa fue recordado por su lucha contra las injusticias contra los desprotegidos y más desposeídos en la localidad, por lo que fue reconocido post mortem por su gran labor en la Huasteca, junto con sus compañeros, ahora finados, Pablo Hernández y Samuel Mora.
Sociólogo de profesión pero sacerdote por convicción y amor a Dios, Barón Larios siempre estuvo convencido que las cosas podían mejorar para “para mis pobres” que él les llamaba.
Una labor por más de 45 años como clérigo en la Huasteca y su voz que denuncia contra las acciones caciquiles, también tuvo sus consecuencias, el gobierno quiso cooptarlo, pero su respuesta fue “mejor ayudenRecu a mejorar las cosas”.
El padre Barón como se le conocía, expresaba su sentir a políticos y a campesinos, casi todas las semanas escribía un artículo en un periódico local para condenar la discriminación, el racismo, la tortura o bien para dar gracias a Dios, porque la gente tuviera que comer.
Barón Larios se le recuerda como un hombre vertical, sin cortapisas, tolerante y amable, entre otras tantas virtudes que se le conocieron. Hombre de paz, pero también de justicia.
Hoy muchas personas, pero sobre todos los indígenas, lo recuerdan con profundo cariño, porque sembró la semilla de valores como la fraternidad, la igualdad y la libertad.
