En 2010, Greenpeace otorgó una condecoración a la empresa mezcladora de residuos peligrosos Ecoltec, como industria sucia por las emanaciones tóxicas, el mal manejo de residuos peligrosos y las afectaciones a la salud de los habitantes de los municipios de Apaxco y Atotonilco de Tula (estados de México e Hidalgo, respectivamente).
A seis años de esta “condecoración” no hay repercusiones y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) continúa con permisos vigentes para su operación, aunque de acuerdo con los argumentos de Greenpeace, esta empresa, filial de la transnacional suiza Holcim Apasco, combina desechos para preparar combustible alterno utilizado en los hornos cementeros excusando una práctica ambientalmente sustentable pero en realidad, el único objetivo es bajar sus costos sin importar los daños ambientales y las afectaciones a la salud.
Greenpeace enumera las siguientes evidencias como “suficientes”, para suspender sus permisos y con ello su operación:
Entre diciembre de 2003 y mayo de 2009, los vecinos de Apaxco y Atotonilco reportaron 15 incidentes de malos olores y emisiones tóxicas, resultado del mal manejo de residuos peligrosos. Pese a las peticiones y denuncias ciudadanas, la empresa no tomó medidas para evitarlos, por el contrario, minimizó los reclamos de ciudadanos que han sufrido desmayos, irritación en vías respiratorias, ojos y piel, entre otros efectos debido a las emanaciones.
Entre los incidentes más graves destacan tres incendios: en diciembre de 2003, en septiembre de 2007 y en mayo de 2009, así como varias fugas de un residuo peligroso generado por las industrias químicas y de pinturas conocido como monómero de acrilato que es un solvente muy flamable, con fuertes propiedades irritantes para piel y mucosas que ocasiona cuadros de intoxicación aguda en las vías respiratorias. Esta repetición de accidentes graves implica que Ecoltec viola normas técnicas sobre el manejo de residuos peligrosos al mezclar productos incompatibles.
Ecoltec ha infringido las leyes ambientales al no cumplir todos los señalamientos de su Manifestación de Impacto Ambiental (por ejemplo, alteró los planos) y al haber obtenido una Licencia Ambiental Única, requisito para su operación, de manera irregular.
La empresa no ha modificado su modo de operación, tal como se señala desde la inspección realizada por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) número OF/SDIV/363/2005, que señala que la empresa: «no registra en las bitácoras de generación y movimientos de entradas y salidas del almacén de residuos peligrosos de agua con aceite, solventes y reactivos varios; no identifica adecuadamente los sólidos impregnados y envases vacíos, falta de características de peligrosidad; [y] ni presenta Plan de Acción Anual según lo requiere el Plan de Prevención de Accidentes».
